Gustavo Petro ha desarticulado varias estrategias de seguridad del uribismo, mostrando la ineficacia de sus políticas pasadas

 

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El presidente Gustavo Petro sigue ganando terreno en la lucha contra el crimen organizado, debilitando gravemente las estrategias de seguridad propuestas por Álvaro Uribe y su movimiento político.

En las últimas semanas, Petro ha demostrado que la seguridad democrática, pregonada por la extrema derecha, es solo una ilusión, mientras que su gobierno ha dado golpes directos a los narcotraficantes y estructuras ilegales que aún operan con impunidad en el país.

El presidente Petro no ha dejado de señalar la contradicción de quienes claman por más seguridad, cuando, en realidad, los esfuerzos de sus antecesores han sido insuficientes.

“Las políticas públicas de mi gobierno han sido las que realmente han beneficiado al pueblo colombiano”, aseguró Petro en su intervención reciente, refiriéndose a las inversiones sociales y las acciones de seguridad que han comenzado a mostrar resultados tangibles.

 

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Una de las principales victorias del gobierno de Petro ha sido la captura de varios miembros clave de las disidencias, comenzando por la captura de familiares cercanos a Iván Mordisco, uno de los líderes más buscados del narcotráfico.

La policía ha logrado neutralizar a importantes cabecillas, mientras que la fuerza pública continúa persiguiendo a los criminales que han sido protegidos durante años.

“Estamos persiguiendo a todos los criminales en el país. Nadie está a salvo”, comentó Petro durante una de las conferencias sobre los avances en la lucha contra el crimen.

Recientemente, el ministro de Defensa también anunció el inicio de las pruebas para un “escudo antidrones nacional”, una iniciativa para proteger a las fuerzas militares de los ataques con drones por parte de grupos armados ilegales.

Con una inversión de 6.2 billones de pesos, Petro ha asegurado que la tecnología para enfrentar estos nuevos métodos de ataque llegará a Colombia en un esfuerzo por proteger a los ciudadanos y a los miembros de las fuerzas de seguridad.

 

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Además de la lucha contra los drones, el gobierno también ha destinado recursos para la adquisición de blindados, helicópteros y armas para hacer frente a la creciente amenaza del narcotráfico y la violencia.

La cooperación internacional ha sido fundamental, con países como Qatar, Turquía y Alemania colaborando en la creación de este escudo tecnológico.

Sin embargo, mientras Petro avanza en su lucha, la oposición liderada por Uribe y figuras como Paloma Valencia se han visto en una posición incómoda, pues sus promesas de seguridad y prosperidad parecen quedar en nada ante los hechos concretos del gobierno actual.

“¿Qué hicieron Iván Duque y Juan Manuel Santos para frenar el narcotráfico y las disidencias? Nada.

Petro está demostrando que se puede hacer”, enfatizó el presidente en un reciente discurso.

El golpe más duro para la estrategia de Uribe ha sido la reciente desarticulación de la estructura criminal en Antioquia, una de las zonas más conflictivas del país.

En operaciones conjuntas entre el ejército y la policía, se han desmantelado varios campamentos de los grupos ilegales, y los operativos continúan siendo efectivos, con la caída de importantes líderes del narcotráfico.

 

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El gobierno de Petro también ha promovido una política de sustitución de cultivos ilícitos, con más de 40,000 hectáreas inscritas para el cambio de cultivos ilegales como coca, por productos agrícolas legales como cacao, café y limón taití.

Estos programas han sido aplaudidos por organizaciones internacionales que reconocen la importancia de la estrategia de Petro para reducir la dependencia del narcotráfico y promover el desarrollo en las zonas rurales.

Sin embargo, las críticas de la oposición no se han hecho esperar.

Mientras el gobierno de Petro avanza con sus políticas de seguridad, la derecha colombiana insiste en acusar al presidente de ser “blando” con los criminales, a pesar de los golpes contundentes que se han dado contra las disidencias.

El presidente no ha dudado en responder, señalando que la verdadera solución está en la combinación de acciones militares, políticas de paz y una fuerte inversión social.

A medida que se acercan las elecciones presidenciales, la estrategia de seguridad de Petro está dando frutos.

Las campañas de “seguridad democrática” promovidas por el uribismo han perdido credibilidad, mientras que el presidente ha logrado capturar a importantes cabecillas del narcotráfico, lo que refuerza su imagen como un líder decidido a combatir el crimen en Colombia.

“La seguridad no se garantiza solo con discursos, sino con hechos”, concluyó Petro.