Tensión en el Gobierno: Adorni convoca a los senadores para blindar su gestión frente a la ofensiva opositora
El actual jefe de gabinete busca un «voto de confianza» de los legisladores oficialistas en medio de fuertes críticas del peronismo y sospechas sobre su situación patrimonial.

La Casa Rosada se convirtió este miércoles en el epicentro de una intensa actividad política y de marcadas tensiones internas dentro del oficialismo.
El jefe de gabinete, Manuel Adorni, convocó de urgencia a los senadores de La Libertad Avanza (LLA) a una serie de encuentros clave en la sede de gobierno, con el objetivo de unificar criterios y asegurar un blindaje político ante la creciente presión de los bloques opositores.
Las reuniones, organizadas en tres turnos sucesivos a lo largo de la jornada, fueron coordinadas estratégicamente por Ignacio Devid, considerado actualmente la mano derecha política de la jefatura de gabinete.
Según fuentes gubernamentales, el propósito de este cónclave es que el propio Adorni exponga detalladamente ante los legisladores la realidad de su situación patrimonial y política, buscando disipar dudas internas y consolidar un cerrado respaldo en la Cámara Alta.

A pesar del esfuerzo de la Jefatura de Gabinete por mostrar un frente unido, la convocatoria dejó en evidencia notables desencuentros y resistencias dentro del arco oficialista y sus aliados.
De los senadores convocados, se confirmaron ausencias de peso que debilitan la foto de unidad que buscaba el Ejecutivo.
Entre las bajas más comentadas en los pasillos de Balcarce 50 se encuentra la de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien optó por no asistir a ninguna de las tandas fijadas.
Asimismo, el senador cordobés Luis Juez justificó su ausencia alegando una «audiencia impostergable» en su provincia, mientras que el formoseño Francisco Paoltroni no formó parte de los encuentros por encontrarse de viaje en los Estados Unidos.

Paralelamente al despliegue en la Casa Rosada, la actividad se trasladó a la Cámara de Diputados, donde la oposición —liderada por el peronismo y los bloques de Provincias Unidas— intentó forzar una sesión clave.
El objetivo de la convocatoria no era la interpelación directa a Adorni, sino el emplazamiento a las comisiones parlamentarias para reactivar y tratar con celeridad diversos proyectos de resolución presentados contra el jefe de ministros.
Sin embargo, el devenir de la sesión quedó supeditado a la compleja aritmética legislativa. La postura de bloques mayoritarios como Propuesta Republicana (PRO) y la Unión Cívica Radical (UCR), reacios a facilitar el debate, anticipaba un escenario de bancas vacías.
Desde los sectores opositores se denunció la maniobra como un intento de «paralizar el funcionamiento del Congreso» y se buscó exponer públicamente la lista de legisladores ausentes.
«Adorni es un constante desgaste para el gobierno», señalaban fuentes de la oposición peronista, sugiriendo que la continuidad del funcionario genera fisuras en la propia estructura del presidente Javier Milei.
En medio del temblor político, el Gobierno formalizó cambios en su estructura interna con la designación de un nuevo secretario de Medios y Prensa.
Se trata de un profesional de la locución con amplio recorrido en la comunicación política institucional, habiendo desempeñado funciones previas junto a Néstor Grindetti en el municipio de Lanús y, más recientemente, en el equipo de prensa de la petrolera estatal YPF bajo la conducción de Horacio Marín.
El nombramiento busca dinamizar la relación del Ejecutivo con los medios en un momento especialmente delicado, donde cada movimiento en la Casa Rosada se mide en términos de supervivencia política y batalla cultural.
