El expresidente Álvaro Uribe exige la destitución e ingreso en prisión del mandatario por supuesta instigación a la violencia.

Gustavo Petro contraataca vinculando a la oposición con el paramilitarismo y sectores radicales afines a la candidatura de la derecha.

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BOGOTÁ. — La campaña de cara a la segunda vuelta electoral en Colombia ha alcanzado su punto álgido de tensión política e institucional.

En las últimas horas, las principales figuras del espectro político del país han protagonizado un severo enfrentamiento verbal que ha encendido las alarmas sobre la seguridad de los líderes del Pacto Histórico y la estabilidad democrática del país.

El detonante de este nuevo capítulo de confrontación fue la declaración pública del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien solicitó formalmente la destitución y el encarcelamiento del actual jefe de Estado, Gustavo Petro.

Según Uribe, el mandatario estaría incurriendo en una “cobarde instigación de violencia al pueblo colombiano” ante el temor de un eventual revés electoral de su sector político en los próximos comicios.

La réplica del presidente Gustavo Petro no se hizo esperar. A través de sus canales oficiales, el mandatario rechazó tajantemente las afirmaciones de Uribe e insinuó que los sectores de la extrema derecha radical contemplan opciones violentas contra su integridad física.

“Uribe, diga la verdad, desea mi asesinato solo porque debelé las relaciones oscuras que usted tenía con los genocidas del pueblo colombiano”, manifestó Petro, recordando además los debates parlamentarios del año 2007 sobre el paramilitarismo y las polémicas Convivir.

El presidente invitó nuevamente a la oposición a abandonar el discurso de la confrontación y sumarse a un “acuerdo nacional” basado en la defensa de la vida y la desnuclearización del conflicto.

No obstante, Petro advirtió con firmeza desde Córdoba que no cederá ante las presiones de lo que denominó “estructuras narcoparamilitares”, asegurando que, de ser necesario, defenderá su mandato junto a la ciudadanía en las calles.

Petro apareció en Córdoba con un discurso desencajado sobre las mujeres, el  paramilitarismo y la segunda

 

La crispación política ha trascendido el plano institucional y se ha manifestado en la vía pública. Durante una reciente movilización pacífica en apoyo al candidato Iván Cepeda en la ciudad de Ibagué, se registraron graves incidentes materiales.

Un simpatizante radical de la campaña del candidato opositor Abelardo increpó a los manifestantes profiriendo amenazas explícitas de muerte contra el presidente Petro.

“No me cabe ninguna duda de que si los criminales llegan a la Casa de Nariño se vengarán matándonos. No resisten la democracia”, alertó el jefe de Estado tras la difusión de los metrajes en redes sociales.

Por su parte, Iván Cepeda calificó de “desesperada” la actitud del uribismo y vinculó este clima de hostilidad con la reciente condena judicial a 28 años de prisión dictada contra Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente, por delitos de lesa humanidad relacionados con el grupo conocido como ‘Los 12 Apóstoles’.

La senadora María Fernanda Cabal también intervino en la polémica para respaldar las críticas hacia la gestión presidencial, tachando a Petro de “indigno” y recriminándole los recientes escándalos del entorno ejecutivo.

El debate político actual se encuentra fuertemente marcado por las propuestas económicas de la oposición, como la dolarización de la economía colombiana y la reestructuración del Estado, iniciativas que desde el oficialismo consideran inconstitucionales y lesivas para la estabilidad del empleo público.

Ante la inminencia de la segunda vuelta, el panorama político se reconfigura con la renuncia de altos cargos gubernamentales que se incorporan activamente a las campañas de movilización del progresismo, previendo una reñida disputa en las urnas.

Petro apareció en Córdoba con un discurso desencajado sobre las mujeres, el  paramilitarismo y la segunda vuelta - Yahoo Noticias