Un potente seísmo de magnitud 7,0 en las costas de Venezuela sacude el norte de Sudamérica y enciende las alarmas en Colombia
El temblor, registrado a las 17:04 horas, se ha percibido con fuerza en Bogotá y los departamentos del oriente colombiano. Las autoridades descartan la amenaza de tsunami en el Caribe mientras llaman a la calma institucional.

BOGOTÁ — La naturaleza ha vuelto a recordar la vulnerabilidad geológica de la región fronteriza entre Colombia y Venezuela.
Un fuerte movimiento telúrico de magnitud 7,0 según los datos consolidados del Servicio Geológico Colombiano (SGC) —tras unas mediciones preliminares internacionales que llegaron a situarlo en una magnitud de 7,5— sacudió en la tarde de este miércoles el norte del continente, provocando escenas de estupefacción y desalojos preventivos en las principales urbes de ambos países.
El epicentro del fenómeno sísmico se localizó en las áreas costeras del territorio venezolano, registrando una profundidad de cero kilómetros, lo que propició que las ondas de energía se transmitieran con una notable intensidad superficial.
El temblor se desató a las 17:04 horas (hora colombiana), un tramo horario de alta congestión laboral y de transportes, lo que multiplicó el impacto psicológico en capitales como Bogotá, donde los rascacielos del centro internacional oscilaron de forma perceptible, obligando a miles de ciudadanos a evacuar hacia las vías públicas.

Coordinación de emergencia y descarte de tsunami
Minutos después de producirse el temblor, los engranajes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) se activaron en aras de centralizar los reportes de los distintos departamentos, con especial atención a las regiones del oriente colombiano, limítrofes con el foco del seísmo.
A pesar de la considerable magnitud del evento, la Dirección General Marítima (Dimar) emitió un dictamen de tranquilidad para las poblaciones del litoral atlántico al confirmar la ausencia de alerta por tsunami en toda la costa del Caribe colombiano.
«Un evento de estas características puede ocurrir en cualquier momento en una zona de alta actividad tectónica.
Lo perentorio es la rigurosidad en el cumplimiento de los protocolos de seguridad establecidos para mitigar riesgos secundarios», señalaron portavoces de los organismos de socorro.
Las autoridades de ambos países evalúan a esta hora los posibles daños estructurales en los cascos urbanos más próximos al origen del seísmo.
Hasta el momento, las comunicaciones telefónicas han sufrido saturaciones puntuales debido al elevado volumen de llamadas de contingencia familiar, si bien las infraestructuras críticas y los servicios esenciales mantienen la normalidad operativa.

Manual de contingencia ante la amenaza telúrica
La Cruz Roja y la Ungrd han aprovechado la coyuntura para recordar a la población civil las directrices de la arquitectura sismorresistente moderna.
Los expertos insisten en que el pánico colectivo suele ser el causante de un alto porcentaje de los accidentes en el entorno urbano, debido a desprendimientos de fachadas, falsos techos o mobiliario no asegurado.
Las recomendaciones oficiales en el interior de los inmuebles se centran en el axioma de «agacharse, cubrirse y protegerse», buscando el resguardo de estructuras interiores fuertes y evitando siempre los marcos de las puertas o la cercanía a ventanales.
Asimismo, se ha reiterado la prohibición taxativa de emplear ascensores durante la emergencia y la necesidad de que los conductores detengan la marcha de sus vehículos lejos de viaductos, pasos elevados o líneas de alta tensión hasta que cese el movimiento de la corteza terrestre.
