El 18 de febrero quedará marcado como una fecha de luto para el deporte peruano y de infamia para la justicia vial en Lima.

Esa madrugada, en la cuadra 8 de la avenida Camino Real, en el exclusivo distrito de San Isidro, la vida de Lizeth Marzano Noguera —campeona nacional de apnea y buceo libre— fue segada abruptamente.

Detrás del volante del vehículo que la embistió se encontraba Adrián Villar Cabanillas, un joven de 21 años que, lejos de auxiliar a la víctima, optó por la fuga y el silencio, iniciando una secuencia de eventos que la fiscalía hoy analiza bajo la lupa del encubrimiento y la evasión.

Adrián Villar ha roto finalmente su silencio a través de un video grabado antes de su detención, pero las pruebas extraídas de su propio teléfono celular y los testimonios de su entorno más cercano dibujan una realidad mucho más compleja y calculada de lo que su defensa pretende mostrar como un simple “error de juventud”.

“Lamento muchísimo lo ocurrido.

Lamento muchísimo lo que hice.

Soy totalmente consciente de la gravedad”, declaró el joven, mientras la reconstrucción fiscal revela que sus primeras acciones tras el impacto no fueron de arrepentimiento, sino de una frenética búsqueda de asesoría para evitar ser identificado.

Las horas críticas: Llamadas, balbuceos y una “cabeza confusa”
Minutos después de abandonar a Lizeth Marzano en el asfalto, Adrián Villar inició una serie de comunicaciones telefónicas que hoy son piezas clave en la investigación.

Según los registros, el joven se comunicó con su padre, Rubén Villar, confesándole entre balbuceos que había “embestido algo o a alguien”, pero sin poder precisar la magnitud del desastre.

Su padre, en declaraciones que han generado indignación, intentó matizar el acto: “Mi hijo es un buen muchacho, se equivocó, no supo actuar en el momento”.

A la 1:15 de la madrugada, una llamada compartida con su madre, Marcela Chirinos, dejó un mensaje que la fiscalía ha incorporado formalmente al proceso.

En dicha comunicación, Chirinos instaba a su hijo a la “valentía”, aunque bajo una premisa que los investigadores consideran contradictoria con las acciones posteriores: “Solo hay que afrontarlo con la verdad.

Piensa cómo lo afrontamos en lugar de tratar de encubrir cosas”, decía la madre, mientras en paralelo, Adrián coordinaba reuniones clandestinas.

El encuentro en el parque y la sombra del encubrimiento

La reconstrucción de los hechos señala que Adrián se reunió en el parque Alfonso Ugarte con su padre, Rubén Villar, y con Maricel Linares, reconocida periodista y pareja de su padre.

Esta reunión es, para las autoridades, el punto de origen de una “concertación” destinada a evadir la identificación del conductor.

Resulta relevante destacar que el vehículo involucrado figuraba en los registros públicos a nombre de la propia Maricel Linares.

Mientras la policía ya rastreaba la placa del automóvil, Adrián Villar realizaba múltiples llamadas a Linares entre las 5:52 y las 6:38 de la mañana.

Durante este tiempo, la deportista Lizeth Marzano ya había sido declarada fallecida, una noticia que ya circulaba en los medios mientras el círculo íntimo del conductor evaluaba los pasos a seguir.

El abogado de Linares, Percy Pen, ha intentado blindar a la periodista alegando que su vínculo afectivo con Adrián —a quien considera su hijastro— impide legalmente que se configure el delito de encubrimiento personal, aunque el ámbito civil permanece como una amenaza latente.

La irrupción en casa de la exnovia: “Entró sin permiso”

Uno de los testimonios más reveladores de esa madrugada es el de Francesca Montenegro de Negri, exnovia de Adrián.

A las 2:46 de la mañana, más de tres horas después de la tragedia, el joven llegó caminando al edificio de Francesca.

Las cámaras de seguridad lo muestran con ropa distinta a la que usaba al momento del accidente, lo que sugiere un cambio de indumentaria premeditado.

“Él tenía la clave de mi casa y entró directamente a mi cuarto.

Me despertó con la linterna y me dijo que había tenido un accidente”, narró Francesca, quien calificó de “error” haberle dado acceso a su vivienda meses atrás.

El objetivo de Adrián no era solo buscar refugio, sino la asesoría legal de Juan Montenegro, padre de Francesca y abogado.

Según Montenegro, la versión inicial de Adrián estaba plagada de inconsistencias: mencionó un scooter, haber subido a la vereda y chocado contra un árbol, pero inicialmente evitó hablar de una persona herida.

A pesar de que el Dr. Montenegro recomendó la entrega inmediata y la realización del dosaje etílico —el único verídico en las primeras horas—, Adrián Villar abandonó la vivienda en un taxi tras recibir una llamada misteriosa.

Según Francesca, Adrián inicialmente quería entregarse, pero tras conversar aparte con su padre y Maricel Linares, cambió de opinión y se retiró del lugar a las 4:42 de la mañana.

Justicia en vilo: ¿Redención o condena?
Hoy, el Ministerio Público continúa con las diligencias por homicidio culposo, omisión de socorro y fuga.

La estrategia de la defensa se centra en la “confusión” y el cansancio del joven, negando el consumo de alcohol, una afirmación difícil de corroborar debido al tiempo que Adrián pasó oculto antes de ponerse a derecho.

La familia de Lizeth Marzano, una joven deportista cuya vida fue interrumpida en su mejor momento, exige la pena máxima.

El caso ha reabierto el debate sobre la responsabilidad de los familiares y allegados en situaciones de fuga.

¿Es el vínculo afectivo una licencia para facilitar la evasión de la justicia? Para la fiscalía, la secuencia de decisiones tomadas esa madrugada —desde el cambio de ropa hasta la reunión en el parque— demuestra una voluntad clara de sustraerse de la ley.

Adrián Villar Cabanillas enfrenta ahora un proceso donde su “verdad” será contrastada con las huellas digitales y telefónicas que dejó en su rastro de fuga.

Mientras tanto, el vacío dejado por Lizeth Marzano en el deporte nacional permanece como un recordatorio doloroso de las consecuencias de la irresponsabilidad al volante y la cobardía posterior al impacto.

¿Consideras que la secuencia de decisiones tomadas por el entorno familiar de Adrián Villar esa madrugada influyó de manera determinante en el curso de la investigación y en la imposibilidad de realizar las pruebas biológicas a tiempo? Tu opinión es fundamental para nosotros.

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