🚨💔🇲🇽 Una madre prófuga, una joven asesinada de 12 disparos y un silencio de casi 24 horas que hoy tiene a México entero exigiendo respuestas 🇲🇽💔🚨
La historia de Carolina Flores estremeció al país no solo por la brutalidad del crimen, sino por lo que ocurrió después 😨⚖️.

Mientras su cuerpo permanecía dentro del departamento familiar, la presunta asesina escapaba tranquilamente y su propio hijo guardaba silencio.

“¿Qué hiciste, mamá?”, preguntó Alejandro Sánchez tras escuchar los disparos.

“Nada, me hizo enojar”, respondió ella antes de desaparecer 🚕🌑.

Ahora, el caso abrió un debate nacional sobre encubrimiento, violencia familiar y los vínculos emocionales extremos que pueden terminar en tragedia 🔥🕯️

 

 

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La noche del 15 de abril quedó marcada como una de las más perturbadoras en la historia reciente de la Ciudad de México.

Carolina Flores, una joven de 27 años originaria de Ensenada, Baja California, fue asesinada dentro del departamento donde vivía con su esposo Alejandro Sánchez y su bebé de apenas ocho meses.

La principal acusada no es una desconocida ni un criminal profesional: es Erika María Guadalupe Herrera Coriand, madre de Alejandro y suegra de la víctima, quien hoy permanece prófuga.

De acuerdo con la investigación, todo ocurrió alrededor de las 18:30 horas en un edificio de la calle Edgar Allan Poe, en Polanco.

Las cámaras de seguridad y los peritajes revelaron una escena devastadora: 12 disparos, seis dirigidos a la cabeza y seis al tórax de Carolina.

La joven cayó dentro de su habitación mientras su bebé permanecía en el departamento.

Lo que sucedió después convirtió el caso en un escándalo nacional.

Alejandro Sánchez no llamó al 911.

No pidió ayuda inmediata.

No alertó a vecinos ni a personal de seguridad.

Según las investigaciones, pasaron casi 24 horas antes de que acudiera al Ministerio Público para reportar el crimen.

 

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Cuando las autoridades le preguntaron por qué guardó silencio durante tanto tiempo, Alejandro ofreció versiones distintas.

Una de ellas señalaba que tenía miedo de ser detenido y que su hija fuera enviada a una institución estatal.

Otra explicación, confirmada por familiares de Carolina, sostuvo que permaneció junto al cuerpo porque la bebé seguía en etapa de lactancia y rechazaba la fórmula.

“Soy un excelente padre y esposo.

Hice lo que creí mejor para nuestra familia”, declaró Alejandro ante los cuestionamientos públicos.

Sin embargo, especialistas en medicina forense advirtieron que mantener a una menor cerca de un cadáver durante tantas horas representaba un riesgo sanitario extremo.

La madre de Carolina, Reina Gómez Molina, narró uno de los momentos más dolorosos de toda la tragedia.

“¿Alex, tú estabas con el bebé mientras Caro estaba ahí tirada?”, le preguntó entre lágrimas cuando finalmente recibió la llamada de su yerno.

La respuesta la dejó helada: “¿Es en serio su pregunta?”

 

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Las imágenes obtenidas por la fiscalía muestran además el instante posterior al crimen.

Erika Herrera sale de la habitación, deja la pistola calibre 9 milímetros sobre la cocina y se cruza con su hijo.

“¿Qué hiciste, mamá?”, le pregunta Alejandro mientras sostiene a la bebé.

“Nada, me hizo enojar”, responde ella antes de tomar sus maletas, pedir un taxi y abandonar el edificio.

Ese detalle cambió completamente el enfoque legal del caso.

Juristas y especialistas en feminicidio comenzaron a plantear la posibilidad de que Alejandro pudiera enfrentar responsabilidades por presunto encubrimiento o coautoría.

La investigadora de la UNAM Blanca Ibone Olvera Lesama recordó que la legislación mexicana cambió después del caso de Monserrat Bendimes y que actualmente la llamada “Ley Monse” castiga a quienes ayuden a familiares acusados de feminicidio a escapar de la justicia.

“Tal vez le pudieron salvar la vida”, señaló la académica al explicar que algunas víctimas con múltiples impactos de bala logran sobrevivir si reciben atención médica inmediata.

Mientras tanto, Erika Herrera sigue desaparecida.

Las autoridades emitieron una orden de aprehensión y activaron alertas migratorias en todo el país.

La búsqueda se concentra especialmente en Baja California, donde la mujer mantiene vínculos políticos y sociales.

Registros públicos indican que fue candidata suplente a regidora por el PRD en Ensenada y que también figuró como apoderada legal en distintos procedimientos civiles.

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Pero detrás del crimen apareció otro elemento que estremeció a psicólogos y especialistas en violencia familiar.

Diversos expertos comenzaron a relacionar el caso con el fenómeno conocido como “enmeshment” o entrelazamiento familiar, una dinámica descrita por el terapeuta Salvador Minuchin en la que los límites emocionales entre madre e hijo desaparecen hasta generar relaciones de dependencia extrema.

Según testimonios de amigas cercanas, Carolina sufría desde hacía años hostigamiento y rechazo por parte de Erika Herrera.

“No me quiere, nunca me ha querido.

Desde que me embaracé esto ha escalado más”, confesó la joven antes de morir.

La mudanza de Carolina y Alejandro a la Ciudad de México en diciembre pasado habría intensificado aún más el conflicto.

Para Erika, aquella distancia no fue interpretada como una decisión de pareja, sino como una pérdida personal.

Después del crimen, según las investigaciones, la mujer justificó el asesinato con una frase que hoy resume el horror del caso: “Ella te robó.

Hoy, mientras la justicia intenta localizar a Erika Herrera y definir la situación legal de Alejandro Sánchez, una bebé de ocho meses quedó en medio de una tragedia que expuso no solo la violencia extrema dentro de algunas familias, sino también el peso del silencio, la dependencia emocional y las consecuencias devastadoras de no poner límites a tiempo.