¡LA BODA DEL AÑO! Entramos en la exclusiva boda mallorquina de EVA GARZÓN y PABLO FERNÁNDEZ
✨💍 Una boda de lujo, cuatro vestidos espectaculares, invitados llegados desde varios continentes y una inesperada carrera bajo la lluvia por Manhattan.
La historia detrás del enlace de Eva Garzón y Pablo Fernández es mucho más sorprendente de lo que parece.
Descubre todos los detalles de una celebración que ha dado mucho de qué hablar.
La empresaria Eva Garzón y Pablo Fernández han protagonizado una de las celebraciones más comentadas del verano tras darse el “sí, quiero” en Mallorca durante el pasado mes de julio.
La pareja eligió la isla balear para sellar su compromiso en un enlace que reunió a familiares y amigos llegados desde Miami, Nueva York, Dubái, Madrid y otros destinos internacionales, en un fin de semana concebido para compartir con sus seres queridos uno de los lugares más especiales de su historia en común.
Aunque Eva Garzón es conocida por su trayectoria en el sector inmobiliario de lujo en Florida y por su notable presencia en redes sociales, la pareja optó por mantener el foco de la celebración en el significado personal que Mallorca tiene para ambos.
Según ha trascendido, el destino fue elegido porque representa un lugar al que siempre regresan y donde han vivido algunos de sus recuerdos más felices.
La ceremonia se celebró en la Iglesia Nova de Son Servera, un emblemático templo neogótico inacabado que aportó un escenario singular al enlace.
Posteriormente, la celebración continuó en una finca privada cuidadosamente transformada para la ocasión.
Antes de la boda, los invitados también participaron en una preboda organizada en Deià, prolongando así la experiencia durante todo el fin de semana.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la elección del vestuario de la novia.
Eva Garzón confesó que llevaba años imaginando cómo sería ese momento y tenía claro que deseaba vestir creaciones de algunas de las firmas internacionales más prestigiosas de moda nupcial.
Ese sueño terminó materializándose con un total de cuatro vestidos.

El primero, diseñado de forma personalizada por Galia Lahav, destacó por su estilo romántico, su delicado encaje y una impresionante cola que se convirtió en uno de los elementos más fotografiados de la ceremonia.
Más tarde, durante la fiesta, la novia cambió a un diseño firmado por Berta, con cuello halter, pedrería y un corte pensado para ofrecer mayor comodidad durante el baile.
La noche continuó con dos cambios adicionales, ambos de Dana Harel.
Uno de ellos presentaba un escote palabra de honor acompañado de una falda con volumen para el inicio del baile, mientras que el último recuperaba nuevamente el protagonismo del encaje, manteniendo la elegancia que caracterizó toda la celebración.
Precisamente uno de esos vestidos guarda una anécdota que Eva Garzón ha compartido como uno de los episodios más inolvidables de los preparativos.
Su vuelo hacia Nueva York para acudir a la prueba del vestido de Berta sufrió un importante retraso debido a una tormenta.
Una vez aterrizó, el intenso tráfico de Manhattan amenazaba con hacerle perder la cita.
“Decidí bajarme del coche, comprar un paraguas y salir corriendo por las calles de Manhattan para llegar a tiempo a la cita”, recordó sobre aquel momento.
El esfuerzo terminó teniendo recompensa cuando finalmente pudo probarse el vestido que había imaginado durante tanto tiempo.
Los complementos también fueron seleccionados con especial cuidado.
Eva eligió un velo de tul con borde de encaje, zapatos de Loeffler Randall para la ceremonia y posteriormente cambió a un calzado más cómodo para disfrutar de la fiesta hasta altas horas de la madrugada.
Las joyas fueron escogidas con un criterio muy concreto: piezas discretas, elegantes y atemporales que pudiera seguir utilizando una vez terminada la boda.
El ramo, elaborado en tonos blancos y verdes, fue diseñado para acompañar el conjunto sin restarle protagonismo al vestido.

En el apartado de belleza, la empresaria apostó por una imagen completamente natural.
Su intención era conservar su estilo habitual, con un maquillaje luminoso, una piel fresca y un peinado que evolucionó durante la jornada, comenzando con el cabello suelto durante la ceremonia y terminando con una coleta recogida para facilitar el baile.
En la preboda lució además un vestido diferente confeccionado por otro atelier especializado.
La decoración fue otro de los grandes retos del evento.
Según la información disponible, la finca donde se desarrolló la celebración estaba completamente vacía cuando comenzaron los preparativos, por lo que todo el concepto decorativo, floral y de iluminación fue diseñado desde cero con el propósito de crear una atmósfera elegante, atemporal y estrechamente vinculada al entorno natural de Mallorca.
Para coordinar una logística que implicaba invitados procedentes de numerosos países, la pareja recurrió a un equipo especializado en organización de eventos, responsable de sincronizar cada detalle de un fin de semana en el que cada espacio fue concebido para sorprender a los asistentes.

Sin embargo, por encima del lujo y de la espectacular puesta en escena, Eva Garzón asegura que el instante más inolvidable llegó durante su entrada en la iglesia.
“Recuerdo ver a Pablo al final del pasillo, emocionado mientras sonaba la canción de nuestra película favorita”, evocó al recordar ese momento.
“En ese instante desaparecieron los nervios, los meses de preparación y todo el ruido alrededor.
Solo existíamos nosotros dos y todas las personas que han formado parte de nuestra historia”, afirmó.
Esa emoción terminó convirtiéndose en el verdadero símbolo de una boda que ha despertado un enorme interés por la combinación de elegancia, exclusividad y sentimiento.
No obstante, algunos detalles difundidos sobre la organización, determinadas marcas participantes y diversos aspectos de la celebración no han podido ser verificados de manera independiente mediante información oficial adicional, por lo que parte de esos datos deben considerarse como información no plenamente confirmada.
Más allá de los cuatro vestidos, la cuidada planificación y la espectacular escenografía, el enlace de Eva Garzón y Pablo Fernández deja la imagen de una pareja que quiso convertir un lugar cargado de significado personal en el escenario perfecto para comenzar una nueva etapa juntos, rodeados de quienes han acompañado su historia desde distintos rincones del mundo.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.
