VENDEDOR AMBULANTE ROMPE EN LLANTO Y CARGA CONTRA URIBE Y ABELARDO DE LA ESPRIELLA: “YO VIVÍ LA VIOLENCIA”

🚨 Un vendedor ambulante rompió en llanto frente a las cámaras y lanzó un duro mensaje político que rápidamente desató reacciones en redes sociales.

Entre recuerdos de violencia, pérdidas familiares y acusaciones contra figuras del poder, su testimonio se convirtió en uno de los relatos más impactantes de los últimos días en Colombia.

🇨🇴💔 Lo que contó sobre su vida en el Catatumbo dejó a muchos sin palabras.

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La voz se le quebró varias veces.

Las lágrimas aparecieron mientras recordaba algunos de los episodios más dolorosos de su vida.

En medio de una conversación sobre política y de cara a las elecciones que se aproximan en Colombia, un vendedor ambulante del Catatumbo se convirtió en protagonista de un emotivo testimonio en el que relató las secuelas que, según afirma, le dejó la violencia armada en una de las regiones más golpeadas por el conflicto.

El hombre aseguró que jamás votaría por Abelardo de la Espriella, a quien identificó políticamente con el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

“Yo nunca votaría por ese señor porque he vivido muchas cosas.

Ese es el mismo Uribe.

Ese es peor que Uribe”, expresó con evidente indignación.

Su relato estuvo marcado por recuerdos de violencia ocurridos en el Catatumbo, una zona que durante décadas ha sido escenario de enfrentamientos entre guerrillas, grupos paramilitares y organizaciones armadas ilegales.

Según contó, él y su familia fueron víctimas directas de esos hechos.

“Yo viví todo lo que fue la violencia en el Catatumbo.

A mí me llegaron a la finca, me sacaron mi mamá”, relató antes de romper en llanto.

 

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Mientras narraba su experiencia, recordó que el 12 de marzo de 2020 hombres armados llegaron hasta la finca donde residía junto a sus familiares.

Según su versión, varios habitantes de la zona fueron retenidos y posteriormente asesinados.

“A las 2:40 de la tarde me llegó un grupo armado a la finca.

Sacaron a mi mamá, sacaron un hermano mío, los llevaron a la escuela municipal”, contó.

El hombre identificó el lugar como la escuela La Campana, en el municipio de El Tarra, Norte de Santander, una de las localidades más afectadas por la violencia en el Catatumbo.

Su testimonio se volvió aún más dramático cuando recordó lo ocurrido en los días siguientes.

“Picaron 13 personas con motosierra.

Ahí cayó un amigo, un hermano mío”, afirmó.

De acuerdo con su relato, un día después él mismo fue atacado por integrantes del grupo armado.

Explicó que recibió un golpe en la cabeza cuando preguntó cuál era el motivo de las agresiones contra los campesinos de la región.

“La respuesta de ellos fue pegarme un garrotazo en la cabeza.

Me sacaron un ojo, me mocharon dos dedos y me pegaron una puñalada en el pecho”, aseguró.

 

 

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También sostuvo que las secuelas físicas continúan afectando su salud.

Según dijo, desarrolla un tratamiento médico permanente debido a un tumor cerebral que atribuye a las lesiones sufridas durante aquella agresión.

“No he recibido ayuda del Gobierno.

Hasta la medicina me ha tocado comprarla.

Hay personas que me han ayudado con las pastillas porque no tengo cómo pagarlas”, manifestó.

Su intervención no solo estuvo centrada en su historia personal.

A lo largo de su discurso también recordó algunos de los episodios más controvertidos asociados al conflicto armado colombiano y a las investigaciones que durante años han rodeado al expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Mencionó la masacre de El Aro, ocurrida en Ituango, Antioquia, en 1997, un caso por el cual distintos tribunales ordenaron en el pasado recopilar información para establecer posibles responsabilidades políticas y administrativas relacionadas con los hechos, aunque Uribe siempre ha rechazado cualquier vinculación y ha sostenido que las acusaciones obedecen a motivaciones políticas.

Asimismo, evocó denuncias sobre la presencia de grupos armados ilegales en diferentes regiones del país y recordó el dolor que han dejado las masacres y los homicidios de líderes sociales a lo largo de los años.

 

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Sin embargo, el momento más contundente llegó cuando explicó por qué considera que Colombia no debe repetir experiencias asociadas a la violencia del pasado.

“Mire esos falsos positivos que vimos en todas partes.

¿Qué es eso? ¿Es el país que nosotros queremos volver a vivir? No, señor”, afirmó.

El vendedor ambulante terminó su intervención expresando su respaldo al proyecto político del Pacto Histórico y al senador Iván Cepeda, a quien considera una figura comprometida con las víctimas del conflicto.

“Yo le pido de corazón a la gente colombiana: el único presidente que tiene que quedar aquí es Cepeda.

Es el único que ha luchado por este país.

Arriba el Pacto Histórico”, declaró.

Antes de despedirse, volvió a insistir en que sus palabras nacen de una experiencia personal marcada por décadas de violencia.

“La hemos sufrido de verdad, de corazón.

Yo la viví.

La he vivido desde el 97 para acá.

Gracias a todos y que Dios los bendiga”, concluyó entre lágrimas, dejando un testimonio que rápidamente generó debate y reacciones en distintos sectores de la opinión pública colombiana.