Lo que comenzó como una revisión silenciosa de movimientos financieros terminó convirtiéndose en uno de los expedientes más explosivos que hoy sacuden a México.
Frente a las cámaras y con documentos en mano, la fiscal general Ernestina Godoy Ramos reveló la existencia de una presunta red de empresas factureras que habría movido más de 9 mil 600 millones de pesos mediante operaciones simuladas, depósitos triangulados y retiros sistemáticos en distintos estados del país.

Las compañías señaladas son Optimización Dalga, Lobis y Ohat.
De acuerdo con las investigaciones, estas empresas no realizaban actividades reales, sino que operaban como estructuras dedicadas a emitir facturas falsas para justificar movimientos millonarios de dinero.

 

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La Fiscalía sostiene que entre 2020 y 2023 se detectaron más de 17 mil depósitos sospechosos y alrededor de 55 mil retiros vinculados a estas razones sociales.
Las operaciones se habrían distribuido entre Ciudad de México, Estado de México, Veracruz y Jalisco para evitar alertas automáticas del sistema financiero.

El caso ha provocado enorme tensión política y empresarial debido a que, según fuentes cercanas a la investigación, ya existiría una lista de beneficiarios finales plenamente identificados.
Aunque los nombres aún no se hacen públicos, el temor dentro de distintos círculos políticos crece cada día más, especialmente porque la Fiscalía asegura tener trazabilidad completa de los movimientos bancarios.

La investigación describe un esquema sofisticado.
Optimización Dalga supuestamente emitía facturas por servicios de consultoría empresarial.
Lobis justificaba capacitaciones y asesorías inexistentes.
Ohat, por su parte, emitía documentos relacionados con estudios de mercado y mantenimiento técnico que nunca fueron realizados.

Todo esto permitía que empresas y particulares simularan gastos para deducir impuestos o sacar dinero de circulación formal.
Posteriormente, parte de esos recursos regresaba en efectivo a los beneficiarios mediante operadores financieros y presuntos prestanombres.

Durante años, este tipo de prácticas terminaron únicamente en sanciones administrativas.

 

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Las empresas eran incluidas en listas negras del SAT, se cancelaban sellos fiscales y se imponían multas, pero los responsables rara vez enfrentaban consecuencias penales.
La diferencia ahora es que el expediente ya fue judicializado y seis personas enfrentan procesos penales formales.

Fuentes ligadas al caso aseguran que la estrategia de la Fiscalía cambió por completo.
Ya no se busca únicamente castigar a las empresas fantasma, sino llegar hasta quienes utilizaron los esquemas de facturación para ocultar recursos y evadir impuestos.

El mensaje político detrás de la investigación también ha generado controversia.
Sectores opositores afirman que el caso podría utilizarse para golpear adversarios políticos y empresarios ligados al antiguo poder económico.
Sin embargo, desde la Fiscalía insisten en que las investigaciones se sostienen únicamente con evidencia financiera, estados de cuenta y cruces de información obtenidos con apoyo del SAT y la Unidad de Inteligencia Financiera.

Uno de los aspectos más impactantes del expediente es la magnitud operativa.
Las autoridades afirman que hubo días con más de 50 retiros bancarios realizados de forma consecutiva durante meses enteros.
Cada operación habría dejado registros de identificación oficial, cámaras de sucursales y huellas documentales que ahora forman parte de la carpeta de investigación.

La exposición pública del caso también reavivó el debate sobre las llamadas “factureras”, empresas creadas exclusivamente para vender comprobantes fiscales falsos.
Especialistas fiscales aseguran que estas redes crecieron durante años aprovechando vacíos regulatorios, corrupción institucional y complicidades dentro del sistema financiero.

Ahora, con la judicialización del caso Dalga-Lobis-Ohat, el gobierno busca enviar un mensaje de endurecimiento contra el lavado de dinero y la evasión fiscal.
Pero la gran incógnita sigue siendo la misma: ¿quiénes recibieron realmente esos miles de millones de pesos?

La respuesta podría cambiar el panorama político y empresarial de México en los próximos meses.