“Eso era como de película”: el testimonio de una sobreviviente de Buenaventura cuya casa de madera colapsó – News

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 “Eso era como de película”: el testimonio de una sobreviviente de Buenaventura cuya casa de madera colapsó

 “Eso era como de película”: el testimonio de una sobreviviente de Buenaventura cuya casa de madera colapsó

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia dejó una huella profunda en numerosas regiones del país. Mientras los equipos de rescate continúan trabajando entre edificios destruidos y toneladas de escombros, en lugares como Buenaventura la tragedia adquiere un rostro todavía más íntimo: el de familias que perdieron sus viviendas, sus pertenencias y, en algunos casos, a sus seres queridos.

Buenaventura, principal puerto marítimo de Colombia sobre el océano Pacífico, también fue duramente golpeada por el movimiento telúrico. La situación se volvió especialmente compleja debido a los daños registrados en las vías de comunicación con Cali y otras zonas del departamento del Valle del Cauca. Esta dificultad ha retrasado la llegada de algunas ayudas humanitarias y equipos de emergencia, aumentando la sensación de aislamiento entre las comunidades afectadas.

En medio de este escenario apareció el testimonio de Edit Hurtado Mosquera, una habitante del barrio Juan 23 que sobrevivió al terremoto junto a su hijo. Su vivienda, una construcción de madera de dos pisos, quedó prácticamente destruida.

Edit describió el momento como una escena que parecía imposible de creer. En su barrio, varias viviendas construidas con materiales vulnerables no resistieron la fuerza del terremoto. Algunas comenzaron a inclinarse y terminaron colapsando progresivamente. Una antigua construcción de cemento, que durante años había sido un punto conocido por los vecinos porque allí funcionaban una panadería y una tienda, también terminó derrumbándose.

“Eso era como de película”, relató al recordar cómo observó la destrucción de las viviendas cercanas. Para quienes habían vivido durante años en ese sector, el terremoto no solamente destruyó paredes y techos: también alteró de manera repentina la sensación de seguridad que acompañaba la vida cotidiana.

La propia Edit vivió momentos de enorme angustia dentro de su casa. Se encontraba recogiendo restos de una pared antigua cuando comenzó a percibir que la vivienda se movía. El movimiento aumentó poco a poco hasta convertirse en una situación de extremo peligro.

Su hijo estaba viendo televisión. En medio del caos, Edit alcanzó a advertirle que se apartara de la pared. Poco después, parte de la estructura se desprendió y cayó sobre él. Durante unos instantes, la madre no sabía dónde estaba su hijo. Cuando finalmente logró encontrarlo, estaba atrapado debajo de varias tablas.

Con sus propias manos, comenzó a retirar una por una las piezas de madera que lo cubrían. La desesperación se mezclaba con la esperanza. Finalmente logró liberarlo y comprobó que, pese a la violencia del derrumbe, no había sufrido heridas graves.

Para Edit, aquel momento fue prácticamente un milagro. Después de haber visto cómo su vivienda se venía abajo, poder encontrar a su hijo con vida representó una de las pocas noticias capaces de iluminar una jornada marcada por el miedo.

Pero la sobreviviente también quiso llamar la atención sobre una realidad que va más allá de su propia historia. En su opinión, los habitantes de las zonas más pobres de Buenaventura necesitan mucho más que alimentos y objetos materiales. Necesitan sentir que no están solos.

Su mensaje fue especialmente dirigido a las autoridades locales, regionales y nacionales. Las comunidades de Bajamar, explicó, han enfrentado durante años diferentes dificultades y ahora deben afrontar además las consecuencias de un desastre natural de enormes proporciones. Para muchas familias, perder la casa significa perder prácticamente todo lo que tenían.

En ese contexto, la solidaridad se convierte en una herramienta fundamental. Desde distintas partes de Colombia y del extranjero comenzaron a llegar donaciones, alimentos, equipos médicos, elementos de higiene, colchonetas y otros artículos destinados a los damnificados. Organizaciones humanitarias y organismos de socorro trabajan para clasificar y distribuir estos recursos hacia las zonas donde más se necesitan.

Mientras tanto, las operaciones de búsqueda y rescate continúan en las ciudades más afectadas. Cali, Pereira, Quibdó, Manizales, Armenia y otras localidades permanecen bajo una enorme presión debido al número de víctimas y desaparecidos. Los rescatistas trabajan contra el tiempo, conscientes de que cada minuto puede representar una oportunidad para encontrar a alguien con vida.

El balance presentado en el relato habla de cientos de fallecidos, miles de heridos y centenares de desaparecidos, además de miles de familias afectadas. Sin embargo, también existe una cifra que representa esperanza: cientos de personas han sido rescatadas con vida gracias al trabajo incansable de profesionales, voluntarios y equipos especializados.

La historia de Edit representa, de alguna manera, el drama de miles de colombianos que vieron cómo su mundo cambiaba en cuestión de segundos. Su casa de madera pudo haber quedado destruida, pero ella consiguió salvar a su hijo y ahora pide que nadie se olvide de las comunidades que permanecen en medio de la incertidumbre.

Después de la tragedia comienza otra batalla: la reconstrucción. No solamente será necesario levantar nuevamente viviendas, hospitales, colegios y carreteras. También habrá que reconstruir la confianza, acompañar a quienes perdieron familiares y ofrecer esperanza a quienes sienten que quedaron abandonados.

En Buenaventura, entre casas derrumbadas y calles afectadas, la voz de Edit recuerda algo esencial: detrás de cada cifra existe una familia, una historia y una vida que merece ser escuchada. Y mientras Colombia intenta levantarse después del terremoto, la solidaridad puede convertirse en el primer paso hacia la recuperación.

**Disclaimer: This content may be created by Al for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.**

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