Un estudiante dejó en ridículo a Feinmann en vivo.La crisis educativa en Argentina volvió a ocupar el centro de la escena política y mediática luego de un intenso cruce televisivo entre el periodista Eduardo Feinmann y un estudiante del histórico Colegio Nacional de Buenos Aires.

El intercambio ocurrió durante una emisión del canal A24 y rápidamente se viralizó en redes sociales por la contundencia de los argumentos del joven representante estudiantil.

Francisco Pitrola, presidente del centro de estudiantes del Nacional Buenos Aires, fue invitado al programa para explicar las razones detrás de la toma del colegio, una medida impulsada por los alumnos en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y por la grave situación salarial que atraviesan los docentes.

Sin embargo, lo que parecía una entrevista convencional terminó convirtiéndose en un debate político mucho más profundo sobre la legalidad de las protestas, el rol del Gobierno y el futuro de la educación pública argentina.

Durante la conversación, Feinmann cuestionó duramente la ocupación del establecimiento educativo y afirmó que los estudiantes estaban “cometiendo un delito”.

Según el conductor, tomar un colegio público constituye un hecho extremadamente grave y no podía justificarse bajo ningún contexto.

La declaración generó inmediatamente la reacción de Pitrola, quien respondió con firmeza y puso sobre la mesa una contradicción que dejó al periodista sin una réplica clara.

“Ahora yo te pregunto a vos”, lanzó el estudiante en pleno vivo, “¿el Presidente no está cometiendo un delito también al no cumplir la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso y poner por encima un decreto presidencial?”.

La pregunta sorprendió a Feinmann y generó un momento de tensión en el estudio.

El periodista intentó desviar la discusión argumentando que el conflicto actualmente se encuentra judicializado y que corresponde esperar una resolución de la Corte Suprema.

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Sin embargo, Pitrola insistió en que el Gobierno debería cumplir igualmente con la ley votada democráticamente por el Congreso de la Nación.

En ese punto, Feinmann reconoció parcialmente el reclamo de los estudiantes y aseguró estar de acuerdo con que el Ejecutivo debe cumplir la normativa.

Incluso recordó su paso por la Universidad de Buenos Aires para intentar mostrar empatía con el reclamo estudiantil.

Pero el debate estaba lejos de terminar.

Cuando el conductor volvió a insistir con la necesidad de “respetar los tiempos de la Justicia”, Pitrola respondió con uno de los momentos más comentados de toda la entrevista.

Lejos de adoptar un tono agresivo, el joven explicó con calma por qué, según los estudiantes, no pueden esperar indefinidamente una decisión judicial.

“La Corte no tiene plazos”, afirmó.

Luego relató que un preceptor del colegio había participado recientemente de una asamblea estudiantil y reveló que cobra apenas 600.

000 pesos mensuales.

“Con 600.

000 pesos no alcanza para nada”, sostuvo el dirigente estudiantil.

“No alcanza para llenar un plato de comida”.

El Nacional Buenos Aires fue tomado por los estudiantes.

Las palabras del joven dejaron en evidencia el dramático deterioro salarial que afecta al sistema educativo argentino, especialmente en las instituciones públicas dependientes de universidades nacionales.

Según explicó Pitrola, muchos docentes están abandonando la enseñanza pública para migrar hacia el sector privado o directamente dejar la profesión debido a la imposibilidad de sostenerse económicamente.

El representante estudiantil aseguró además que los docentes del Nacional Buenos Aires perciben actualmente salarios hasta un 30% inferiores a los de otros colegios de la Ciudad de Buenos Aires, una situación que calificó como inédita en la historia reciente de la institución.

El conflicto ocurre en un contexto de fuerte tensión entre el gobierno de Javier Milei y el sistema universitario argentino.

Desde hace meses, estudiantes, docentes y autoridades universitarias vienen denunciando recortes presupuestarios que, según afirman, ponen en riesgo el funcionamiento de las universidades públicas y afectan directamente la calidad educativa.

Las masivas marchas universitarias realizadas en distintas ciudades del país evidenciaron el alcance del malestar.

Miles de personas salieron a las calles para reclamar mayor financiamiento y denunciar lo que consideran un intento de desmantelar progresivamente la educación pública.

En ese sentido, Pitrola sostuvo que las medidas de protesta tradicionales ya no alcanzan para generar una respuesta del Gobierno.

“Marchamos, hicimos movilizaciones y el Gobierno sigue sin cumplir la ley”, expresó durante la entrevista.

Para el dirigente estudiantil, la toma del colegio representa una medida extrema ante una situación que también considera extrema.

Además, defendió el valor histórico y simbólico del Nacional Buenos Aires dentro de la vida política y cultural argentina.

Recordó que de sus aulas surgieron figuras fundamentales de la historia nacional y sostuvo que la institución siempre estuvo vinculada a procesos de transformación social y defensa de los derechos públicos.

Uno de los aspectos más fuertes de su intervención llegó hacia el final de la entrevista, cuando acusó al Gobierno de llevar adelante un “ataque estratégico” contra las universidades públicas.

Según Pitrola, el objetivo final sería deteriorar progresivamente el sistema educativo estatal para justificar en el futuro algún tipo de arancelamiento.

“Si no defendemos nosotros la educación pública, no la defiende nadie”, afirmó el estudiante.

Y concluyó con una frase que rápidamente comenzó a circular en redes sociales y medios argentinos: “Si tenemos que hacer una toma, la vamos a hacer, porque no podemos permitir que nuestros profesores no llenen un plato de comida”.

El intercambio entre Feinmann y el dirigente estudiantil generó un enorme impacto en redes sociales, donde miles de usuarios debatieron sobre la legitimidad de las protestas estudiantiles, el financiamiento universitario y la situación económica que atraviesa el país.

Mientras algunos cuestionaron la toma del colegio, otros destacaron la solidez argumentativa del joven y consideraron que logró dejar expuestas las contradicciones del discurso oficialista.

Más allá de las posiciones políticas, el episodio volvió a poner sobre la mesa uno de los temas más sensibles de la Argentina actual: el futuro de la educación pública y el creciente conflicto entre el ajuste económico impulsado por el Gobierno y los sectores que consideran que los recortes ponen en riesgo derechos fundamentales históricamente garantizados en el país.

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