Cusco fue el escenario de la ceremonia simbólica entre Bruno Ascenzo y Adrián Bello, realizada en el Valle Sagrado con la presencia de artistas como Stefanie Cayo, Carlos Carlín y Gisela Ponce de León

 

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La ciudad de Cusco fue escenario de una de las celebraciones más comentadas del entretenimiento peruano: la unión simbólica entre el director y actor Bruno Ascenzo y el cantante Adrián Bello, quienes reunieron a familiares, amigos y destacadas figuras del espectáculo en una ceremonia privada realizada en el Valle Sagrado de los Incas.

El evento, cuidadosamente planificado durante meses, combinó emoción, arte y una fuerte carga simbólica en un país donde el matrimonio igualitario aún no cuenta con reconocimiento legal.

Desde tempranas horas, invitados provenientes de Lima y del extranjero comenzaron a llegar a la ciudad imperial, generando expectativa incluso antes de la ceremonia.

El equipo de producción trabajó a contrarreloj para coordinar cada detalle: maquillaje, estilismo, ambientación y logística fueron desplegados con precisión para garantizar una experiencia íntima pero visualmente impactante.

La consigna era clara: discreción total.

Sin embargo, algunas imágenes filtradas mostraron una decoración de estilo rústico-elegante, con abundante vegetación, iluminación cálida y una imponente torta de varios niveles elaborada por la reconocida pastelería Dulce Fina.

 

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Uno de los momentos más emotivos de la jornada estuvo a cargo de la actriz y cantante Stefanie Cayo, quien interpretó una pieza musical dedicada a Bruno Ascenzo, su amigo y colega desde los años de la recordada serie “Travesuras del Corazón”.

Con la voz quebrada por la emoción, se escucharon versos que marcaron el ambiente: “No pretendo… no soy nada”, en medio de un silencio respetuoso que acompañó la interpretación.

El propio Adrián Bello también sorprendió a su pareja con una intervención musical, reforzando el carácter íntimo y artístico de la ceremonia.

Entre los invitados se encontraban reconocidas figuras del medio artístico peruano como Carlos Carlín, Wendy Ramos, Gisela Ponce de León, Yel Reátegui, Paul Vega, Jimena Lindo, Denise Dibós y Giovanni Ciccia, entre otros, quienes celebraron junto a la pareja en un ambiente de camaradería y afecto.

La presencia de estos nombres consolidó el evento como uno de los más relevantes del año dentro del círculo cultural y teatral del país.

Tras la ceremonia simbólica, los recién celebrados esposos ingresaron entre aplausos de los asistentes.

En medio de la emoción, Bruno Ascenzo compartió en sus redes sociales una serie de fotografías donde ambos lucen elegantes ternos, sonriendo y sellando su compromiso frente a sus seres queridos.

En una de las publicaciones, el actor expresó: “Gracias porque tus ojos me enseñan a mirarme”, una frase que rápidamente fue replicada por sus seguidores.

 

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La celebración no estuvo exenta de debate público.

En redes sociales surgieron opiniones divididas respecto a la naturaleza simbólica del evento, recordando que en Perú no existe reconocimiento legal para el matrimonio entre personas del mismo género.

Este contexto generó comentarios encontrados entre quienes celebraron el gesto como un avance cultural y quienes lo cuestionaron desde posturas más conservadoras.

Durante la fiesta posterior, la pista de baile se convirtió en el epicentro de la celebración.

La energía de los asistentes, en su mayoría artistas, transformó el ambiente en un espectáculo espontáneo de música, baile y celebración colectiva.

La torta, de gran tamaño y diseño sofisticado, fue uno de los elementos más comentados de la noche, simbolizando el cuidado estético de cada detalle.

La historia de amor entre Bruno Ascenzo y Adrián Bello se remonta aproximadamente al año 2013, cuando el cantante asistió a una obra teatral protagonizada por Ascenzo.

A partir de un primer acercamiento facilitado por amistades en común, ambos comenzaron a comunicarse, inicialmente a través de redes sociales, lo que derivó en una conexión progresiva.

Con el paso de los años, esa relación evolucionó en una historia sólida que decidieron mantener en privado hasta el 2020, cuando hicieron pública su relación durante el Día del Orgullo.

 

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En enero de 2025, anunciaron su compromiso, y finalmente en abril de 2026 concretaron la ceremonia simbólica en Cusco.

En palabras compartidas durante el evento, Adrián Bello expresó: “Te amo y quiero serte feliz siempre. Gracias por hacerme feliz a mí y por emprender este camino juntos”.

Bruno, por su parte, respondió con un mensaje igualmente emotivo: “Sé que no va a ser fácil, pero contigo al lado va a ser hermoso. Te amo”.

La boda también reabrió el debate sobre la diversidad y la aceptación social en el Perú.

Mientras algunos usuarios en redes sociales expresaron rechazo, otros defendieron la libertad de la pareja para celebrar su unión.

El propio entorno del evento reflejó esa dualidad: un ambiente de celebración artística y, al mismo tiempo, una discusión social aún en construcción.

Más allá de la polémica, la ceremonia en el Valle Sagrado dejó una huella significativa en el ámbito cultural peruano.

Representó no solo la unión de dos figuras reconocidas del arte, sino también un reflejo de los cambios generacionales que empiezan a consolidarse en la sociedad.

Entre música, aplausos y discursos cargados de emoción, la noche cerró con una sensación compartida entre los asistentes: la celebración de un amor que, pese a las limitaciones legales y sociales, encontró su propio espacio para existir y ser celebrado.

 

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