Un operativo táctico de doce minutos coordinado por Inteligencia Federal en el municipio de Luis Moya derivó en la captura de doce presuntos integrantes de una célula delictiva vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación tras un intenso enfrentamiento armado

 

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El corredor geográfico que conecta el estado de Zacatecas con Jalisco y Durango se transformó en el escenario de un enfrentamiento de alta intensidad que culminó con la desarticulación de una célula delictiva vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación.

El operativo, diseñado minuciosamente por el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, se ejecutó en el municipio de Luis Moya mediante una estrategia de contención y cerco que involucró el despliegue de dos helicópteros militares Black Hawk, unidades de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y el uso de sistemas de vigilancia aérea no tripulada.

La intervención armada, que duró aproximadamente doce minutos y acumuló más de doscientas detonaciones de armas de fuego de grueso calibre, derivó en la captura de doce presuntos sicarios y el aseguramiento de un arsenal, vehículos y documentación financiera clave, registrando un saldo final de cero bajas para las fuerzas de seguridad federales.

La importancia de Luis Moya dentro del esquema de la organización criminal radica en su posición estratégica, una red de caminos polvorientos que facilita el tránsito y la distribución de cargamentos ilícitos hacia el norte del país, eludiendo las revisiones de las autoridades locales.

Semanas antes de la incursión armada, el grupo delictivo cometió una serie de errores operativos al sistematizar sus ataques en contra de patrullas policiales estatales con el objetivo de infundir miedo y replegar la presencia institucional de la zona.

Sin embargo, esta agresividad táctica permitió al área de Inteligencia Federal geolocalizar cada incidente, registrar horarios y trazar un mapa exacto de los patrones de movimiento y concentración de la célula delictiva.

Asimismo, la organización criminal continuó utilizando los mismos canales de radiofrecuencia y códigos de voz detectados con anterioridad, facilitando que las transmisiones fueran capturadas, analizadas y transcritas en tiempo real por el centro de mando federal.

 

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El día del operativo, un dron federal con tecnología de visión térmica de alta resolución sobrevoló la periferia durante más de noventa minutos, identificando la concentración de más de quince elementos armados distribuidos en un radio de cuatro calles.

Con el tablero táctico completamente definido, el centro de mando detectó una asimetría defensiva en el flanco norte de la célula criminal, lo que obligó a una redistribución inmediata de las fuerzas en tierra.

Mientras los policías estatales avanzaban de manera coordinada para funcionar como un punto de anclaje y atracción del fuego enemigo, los elementos de la Guardia Nacional cerraron el flanco sur, el más débil de la estructura, y el Ejército Mexicano bloqueó los accesos este y oeste del municipio.

Los helicópteros Black Hawk se mantuvieron fuera del rango auditivo de la población hasta que el cerco terrestre estuvo completamente consolidado para proceder con la orden de incursión y neutralización.

Al iniciar el enfrentamiento, los presuntos sicarios abrieron fuego contra las unidades estatales creyendo que se trataba de una confrontación de rutina, sin percatarse de que las rutas de escape ya se encontraban bloqueadas de forma definitiva.

La entrada del primer Black Hawk a baja altitud dividió la atención del grupo delictivo, provocando un colapso en su cadena de mando interna y forzando ráfagas desordenadas que impactaron contra bardas, fachadas y vehículos particulares.

Tras varios minutos de presión constante y el perifoneo de los mandos federales exigiendo la entrega de las armas, los implicados arrojaron los fusiles de asalto al suelo y procedieron a entregarse de manera individual para ser colocados en zonas controladas de aislamiento.

Aunque algunos miembros de la organización lograron emprender la huida a través de terrenos abiertos y bardas perimetrales abandonando motocicletas y equipo táctico, sus direcciones de escape quedaron registradas en la bitácora del dron de vigilancia para su posterior localización.

 

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En el perímetro asegurado se realizó un inventario que incluyó cuatro armas largas de alto poder de destrucción, un arma corta, múltiples cargadores abastecidos, cartuchos útiles y cuatro motocicletas, además de tres vehículos particulares con daños estructurales por impactos de proyectil.

En el interior de las unidades se confiscaron envoltorios con sustancias ilícitas destinadas al consumo interno de la célula y diversos equipos de radiocomunicación que serán sometidos a análisis forense digital.

Entre las pertenencias rescatadas de una mochila negra entreabierta se ubicó un paquete con un kilogramo de la droga sintética conocida como cristal y una fotografía plastificada con las imágenes de una mujer y un niño pequeño con las esquinas desgastadas por el uso cotidiano.

El hallazgo más significativo para el seguimiento de la investigación consistió en un conjunto de hojas sueltas y anotaciones manuscritas que detallan una ruta de tránsito futura a través de tres estados, fechas específicas de operaciones logísticas y un número de contacto vinculado a investigaciones previas de la federación.

La declaración oficial de Omar García Harfuch respecto al evento prescindió de adjetivos triunfalistas, limitándose a enumerar la captura de los doce detenidos, el armamento incautado y la ausencia de bajas federales como una muestra de que la inteligencia funciona cuando se planifica con tiempo y método.

Este pronunciamiento opera como una advertencia directa hacia los mandos superiores de la organización que coordinan las actividades delictivas desde la distancia jurídica, indicando que el proceso de desmantelamiento estructural continúa activo a partir de la información recolectada.

 

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Las autoridades federales mantienen abierta la investigación para identificar al líder estratégico del corredor Zacatecas-Jalisco, utilizando los datos de los dispositivos electrónicos confiscados y los documentos de transferencia recuperados en Luis Moya para anticipar los movimientos previstos en los calendarios operativos de la organización criminal.