El candidato del Pacto Histórico Iván Cepeda Castro consolidó el cierre de su campaña presidencial con una masiva movilización ciudadana en Barranquilla a pocos días de los comicios del 31 de mayo

 

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A solo ocho días de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, el candidato de los sectores alternativos, Iván Cepeda Castro, consolidó el cierre de sus actos públicos con una masiva movilización en la ciudad de Barranquilla.

Ante una plaza colmada en el corazón del Caribe colombiano, el aspirante del Pacto Histórico reafirmó su confianza en alcanzar la victoria definitiva en la primera vuelta y lanzó duras críticas contra las estructuras tradicionales representadas por el uribismo y los clanes políticos regionales, marcando un distanciamiento definitivo frente a lo que denominó la política del espectáculo.

El discurso estuvo cargado de referencias a la identidad territorial y a la herencia familiar del candidato, quien vinculó su trayectoria en la defensa de los derechos humanos con sus orígenes en el norte del país.

“Cierro aquí mi campaña con alegría, pues soy hijo del Caribe por mis raíces maternas y mis ancestros libaneses, raíces de las cuales siento profundo orgullo”, manifestó Cepeda ante la multitud, recordando que su madre, Gira Castro, oriunda de Sincelejo, y sus abuelos fueron perseguidos por mantener la coherencia con sus convicciones ideológicas.

Desde esa perspectiva histórica, el dirigente social aseguró haber caminado durante décadas al lado de las comunidades afro descendientes, los pueblos originarios de la Sierra Nevada de Santa Marta y las víctimas del conflicto armado.

Durante la jornada, el candidato presidencial no dudó en confrontar de manera directa a los sectores dominantes de la política local y a los medios de comunicación que han manifestado su apoyo a las opciones de la derecha lideradas por Álvaro Uribe Vélez, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.

Cepeda criticó severamente la postura editorial del principal diario barranquillero por respaldar lo que calificó como una propuesta autoritaria.

“Y aquí también me he enfrentado a los clanes mafiosos y a las familias poderosas, desde la hacienda El Ubérrimo hasta los que han gobernado con métodos clientelares este departamento”, aseveró con vehemencia, añadiendo que su proyecto político se ha edificado de cara a las necesidades populares, rechazando las maquinarias tradicionales y las estrategias de mercadeo televisivo o radial.

 

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El núcleo de la intervención en Barranquilla se centró en la exposición de ocho rasgos distintivos sobre la forma en que se conducirá el Poder Ejecutivo durante el próximo cuatrienio, compartiendo fórmula con la líder indígena Aida Quilcué.

Como primer eje determinante, Cepeda enfatizó que su mandato priorizará la equidad para las comunidades marginadas por el Estado.

“Nuestro gobierno, como el gobierno del presidente Gustavo Petro, será un nuevo gobierno de justicia social y equidad”, declaró, aclarando que dirigir los mayores esfuerzos institucionales hacia las poblaciones vulnerables no significa gobernar en contra de los demás sectores, sino asegurar la estabilidad y la dignidad de toda la nación de manera integral.

La transparencia administrativa y la lucha contra la corrupción ocuparon un lugar central en la agenda presentada por el aspirante progresista, quien envió un mensaje de advertencia directo a las élites políticas tradicionales de la costa norte de Colombia.

“La lucha contra la corrupción será una de las tareas fundamentales de mi mandato, porque la corrupción no es solamente un delito, es una traición al pueblo”, sentenció Cepeda, asegurando que su administración será implacable ante el saqueo de los recursos públicos destinados a la salud, la educación y el bienestar.

Asimismo, anunció la implementación de una política de austeridad republicana que elimine los salarios exorbitantes, las ceremonias vacías y los lujos ofensivos en el ejercicio del alto gobierno, priorizando la sencillez y la cercanía con los territorios.

 

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En el plano económico y organizativo, Cepeda defendió la necesidad de estimular una economía productiva y diversa que genere confianza tanto en los grandes empresarios como en los pequeños productores, bajo la premisa de reducir la brecha social.

Para lograr una gestión pública eficiente, se comprometió a simplificar el funcionamiento del aparato estatal mediante la eliminación de trámites innecesarios e intermediarios que facilitan las prácticas clientelares.

“Gobernaremos bajo el principio fundamental de mandar obedeciendo y dialogar escuchando”, sostuvo, detallando que el gabinete despachará principalmente desde los municipios y regiones del país, reduciendo al mínimo indispensable el tiempo de permanencia dentro de los muros del Palacio de Nariño en la capital.

El candidato cerró su intervención presentando un balance de las transformaciones sociales iniciadas en el actual periodo gubernamental, resaltando la entrega de 128.000 hectáreas de tierra a la población rural desfavorecida, la gratuidad en educación superior para 212.000 jóvenes y la salida de la pobreza de 450.000 personas en la región Caribe.

Pese a estos avances, Iván Cepeda instó a sus simpatizantes a no disminuir la intensidad del trabajo organizativo en las calles durante los últimos días previos a los comicios, orientando las bases a prepararse para las labores de empalme con el gobierno de Gustavo Petro a partir del primero de junio.

“Me llamo Iván Cepeda y voy a ser su presidente. Primera vuelta”, concluyó ante el respaldo unánime de los asistentes que sellaron la jornada en el norte del país.

 

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