La última encuesta nacional ubicó a Iván Cepeda como líder de la intención de voto en Colombia, mientras sectores cercanos a Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia reaccionaron con fuertes críticas y acusaciones contra las firmas encuestadoras

 

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La más reciente encuesta publicada en Colombia a pocos días de las elecciones presidenciales agitó por completo el escenario político nacional y desató una tormenta dentro de los sectores de derecha. Los resultados muestran al senador y candidato presidencial Iván Cepeda encabezando la intención de voto, mientras figuras conservadoras y sectores uribistas reaccionaron con fuertes críticas, acusaciones contra las firmas encuestadoras y señales evidentes de fractura interna.

A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales previstas para el 31 de mayo, el ambiente político colombiano entró en su fase más intensa. Según los resultados divulgados por la firma Invamer para Noticias Caracol, Cepeda mantiene una ventaja sólida tanto en escenarios de primera como de eventual segunda vuelta, consolidándose como el principal favorito en la carrera electoral.

La publicación de la encuesta provocó una inmediata reacción en sectores cercanos a Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, quienes atraviesan una visible disputa interna en medio de la campaña. La tensión entre ambos sectores se trasladó rápidamente a redes sociales, donde dirigentes, influenciadores y simpatizantes comenzaron a cuestionar la credibilidad de la medición.

 

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Uno de los pronunciamientos más comentados fue el del exsenador Rodrigo Lara, quien aseguró que la encuesta “infló” artificialmente a Cepeda. “Invamer le puso 45% de intención de voto para generar miedo y empujar una segunda vuelta”, afirmó Lara en una declaración que rápidamente generó controversia.

Sin embargo, expertos en análisis estadístico rechazaron las acusaciones. El reconocido analista Hanken Chank respondió públicamente: “Para afirmar eso, Rodrigo Lara tendría que tener una bola de cristal y conocer exactamente la intención real de voto de todos los colombianos”.

La encuesta también dejó en evidencia el debilitamiento de las candidaturas de centro. Tanto Sergio Fajardo como Claudia López aparecen con bajos niveles de intención de voto, reflejando la creciente polarización entre sectores progresistas y bloques de derecha.

Analistas políticos consideran que el llamado “centro político” atraviesa uno de sus momentos más críticos en Colombia. Incluso dirigentes cercanos al progresismo sostienen que la disputa electoral quedó reducida a dos grandes bloques ideológicos: el progresismo encabezado por Cepeda y una derecha fragmentada entre distintos liderazgos.

Luis Ernesto Gómez resumió el momento político con una frase que se viralizó rápidamente: “Históricamente la izquierda llegaba dividida y la derecha unida; ahora parece que los papeles se invirtieron”.

 

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Los datos de participación también generaron expectativa. Según la medición, más del 61% de los ciudadanos aseguró que votará con certeza el próximo 31 de mayo, mientras otro porcentaje importante manifestó intención probable de acudir a las urnas. El estudio indica además que casi el 89% de los votantes ya tiene decidido su candidato presidencial, aunque todavía existe un grupo de indecisos que podría resultar determinante en los días finales de campaña.

Dentro de los temas que más preocupan a los colombianos aparecen la salud, la seguridad y la educación, asuntos que dominaron gran parte de los debates electorales durante las últimas semanas. La encuesta también preguntó cuál debería ser la principal cualidad del próximo presidente, y la mayoría respondió que la honestidad y la lucha contra la corrupción son factores prioritarios.

En ese contexto, sectores progresistas aprovecharon los resultados para reforzar la imagen de Cepeda como un dirigente asociado a la defensa de derechos humanos y a la lucha anticorrupción. Simpatizantes del candidato resaltaron además los cambios sociales impulsados durante el gobierno de Gustavo Petro, especialmente en materia educativa y de inversión social.

Uno de los datos más comentados durante las últimas horas fue el relacionado con el presupuesto nacional destinado a educación. Diversos sectores celebraron que, por primera vez en la historia reciente del país, Colombia habría destinado más recursos a educación que al gasto relacionado con seguridad y conflicto armado.

“El país necesita continuar invirtiendo en educación y no seguir atrapado en décadas de violencia”, afirmaron dirigentes cercanos al oficialismo durante eventos políticos realizados en Bogotá y otras regiones del país.

 

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Mientras tanto, las campañas entran en su etapa definitiva. El próximo 24 de mayo será la fecha límite para la publicación de encuestas y realización de actos públicos masivos antes de la jornada electoral. En paralelo, los colombianos residentes en el exterior comenzarán a votar desde el 25 de mayo en los consulados habilitados alrededor del mundo.

El cierre de campaña de Cepeda en la Plaza de Bolívar de Bogotá se perfila como uno de los eventos políticos más multitudinarios de la recta final electoral. Desde distintos sectores progresistas se promueve una movilización masiva para consolidar la posibilidad de una victoria en primera vuelta.

“Hay que seguir trabajando hasta el último día y no confiarse”, repiten líderes y simpatizantes de la campaña progresista, conscientes de que la polarización y la intensidad política podrían marcar las horas decisivas antes de las elecciones.

En medio del clima de confrontación, las encuestas dejaron una conclusión clara: Colombia llega a esta elección presidencial profundamente dividida, con una derecha fracturada internamente y un progresismo que busca capitalizar el desgaste de sus adversarios para quedarse con el poder en una de las elecciones más tensas y decisivas de los últimos años.