En una entrevista clave en ‘La FM’, el candidato del Pacto Histórico marca distancias con la Constituyente, propone un «Acuerdo Nacional» y equipara los planes de su rival con los modelos de Bukele y Milei.

La campaña presidencial colombiana ha entrado en su fase de máxima ebullición de cara a la decisiva segunda vuelta que tendrá lugar el próximo 21 de junio de 2026.

En este contexto de alta polarización, el senador y aspirante por el Pacto Histórico, Iván Cepeda, ha protagonizado una intervención de gran calado político en la cadena radial La FM, conducida por el periodista Juan Lozano.

Lejos de ceder ante la presión de los sectores conservadores, Cepeda capitalizó el espacio para exponer las líneas maestras de su eventual Gobierno y lanzar duras críticas al programa de su oponente directo, el abogado derechista Abelardo de la Espriella.

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Durante el encuentro periodístico, que se desarrolló bajo una tensa calma, Cepeda buscó desmitificar el discurso de seguridad y economía de la candidatura opositora.

Con base en los más de 9,6 millones de votos obtenidos por la izquierda en la primera vuelta, el líder del Pacto Histórico articuló una crítica frontal, comparando las propuestas de De la Espriella con los experimentos políticos más radicales del continente.

«El señor De la Espriella busca ser una mala copia en Colombia del señor Bukele en El Salvador en términos de criminalidad, y del señor Milei en Argentina en lo económico», aseveró Cepeda.

El candidato advirtió que aplicar un régimen de «megacárceles» o un ajuste fiscal de «motosierra» en el contexto colombiano no solo anularía las garantías judiciales básicas, sino que arrastraría al país a un escenario de «daño irreversible» en materia de derechos humanos y reactivaría el fantasma del estallido social vivido en 2021.

Segunda vuelta presidencial en Colombia: Iván Cepeda se lanza contra su  rival Abelardo de la Espriella | Animal Político

 

Frente a los interrogantes planteados por Juan Lozano sobre los temas más sensibles de la agenda nacional, Cepeda desglosó un catálogo de propuestas moderadas con las que busca atraer el voto de centro y de los sectores empresariales:

Seguridad Humana: Cuestionó las tesis que afirman que el país ha retrocedido tres décadas, recordando que la tasa de homicidios actual (25-26 por cada 100.000 habitantes) dista de los índices de los años noventa. Propuso concentrar la acción estatal en los cinco o seis territorios rurales atrapados por el narcotráfico y la minería ilegal mediante dotación de agua potable, energía y vías terciarias.

Relaciones Internacionales: Rechazó de forma perentoria los respaldos políticos emitidos desde el extranjero a la campaña de la oposición, tildándolos de «injerencia impresentable» contra la soberanía nacional. Abogó por replantear la cooperación antidrogas con los Estados Unidos hacia un enfoque social y de salud pública debido a la crisis global de los químicos letales.

Reforma Agraria e Institucional: Defendió la continuidad de la compra estatal de tierras para evitar las expropiaciones traumáticas, enlazándola con la creación de una rigurosa institucionalidad judicial para resolver los litigios agrarios pendientes.

Gabinete Anticorrupción: Confirmó que el exmagistrado e internacionalmente reconocido jurista Iván Velázquez liderará la estrategia contra la corrupción, destacando su experiencia previa en la lucha contra la impunidad en Centroamérica.

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El momento de mayor definición política del debate se produjo cuando Lozano inquirió sobre los temores de inestabilidad jurídica que despierta el oficialismo.

Cepeda fue tajante al desmarcarse de las posturas más radicales que exigen una reforma constitucional inmediata como punto de partida de la próxima administración.

«No comenzaré mi gobierno convocando una Asamblea Constituyente», enfatizó el candidato, aclarando que su prioridad absoluta será la construcción de un pacto político amplio con los gremios económicos y los partidos tradicionales.

Con esta declaración, Cepeda busca desmontar el principal argumento de campaña de la derecha y presentarse ante los electores indecisos como una opción de orden e institucionalidad democrática en vísperas de la decisiva cita con las urnas.

¿Logrará este marcado distanciamiento de la Asamblea Constituyente disipar los recelos del Consejo Gremial y los sectores empresariales de cara a la votación del 21 de junio?