La hija del autócrata es candidata a la presidencia de Perú por cuarta vez con una defensa del legado de su padre y un discurso de mano dura contra la inseguridad ciudadana

 

 

LIMA.— Keiko Fujimori Higuchi ha vuelto al ruedo.

La líder de Fuerza Popular ha confirmado oficialmente su cuarta postulación a la presidencia de la República del Perú, consolidándose como la figura política más persistente y, al mismo tiempo, más polarizante de las últimas décadas en el país andino.

Tras haber rozado la victoria en tres balotajes consecutivos (2011, 2016 y 2021) y haber atravesado complejos procesos judiciales, la heredera del fujimorismo apuesta su futuro político a una fórmula conocida: la memoria institucional del gobierno de su padre y la promesa de un orden inflexible.

La campaña de Fujimori arranca en un escenario de profunda fragmentación social y con una ciudadanía asfixiada por la crisis económica y el desborde de la delincuencia organizada, factores que el partido naranja busca capitalizar a su favor.

 

Keiko Fujimori, la mujer que siempre estuvo ahí | EL PAÍS América

 

A diferencia de campañas anteriores, donde intentó marcar cierta distancia táctica para mitigar el antivoto, la estrategia actual de Keiko Fujimori se cimenta en la defensa abierta y frontal del legado de Alberto Fujimori.

La candidata apela a la memoria de la estabilización económica de los años noventa y la derrota de los grupos subversivos como las credenciales fundamentales de su propuesta de gobierno.

“Perú necesita recuperar el rumbo y la firmeza que nos rescataron del abismo en el pasado”, señalaron fuentes cercanas al comando de campaña, aludiendo a la doctrina que sus simpatizantes definen como la salvación nacional.

El núcleo de su plan de gobierno se centra en la lucha contra la inseguridad ciudadana.

Con un discurso de “mano dura”, Fuerza Popular propone reformas estructurales en el sistema penitenciario, el fortalecimiento de las atribuciones de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas en los estados de emergencia, y una política de tolerancia cero frente al crimen urbano transnacional.

 

Keiko Fujimori no llegó a cierre de campaña en Puno, como se voceaba: solo  grabó un video para sus partidarios - Infobae

 

A pesar del sólido respaldo de su voto duro, la candidatura de Fujimori enfrenta los mismos desafíos que truncaron sus aspiraciones en el pasado.

Los sectores de oposición y las plataformas ciudadanas independientes ya han comenzado a articularse, recordando los pasajes más oscuros del régimen autocrático de la década de los noventa.

Desafíos clave para la campaña de Fuerza Popular
* Romper el techo electoral impuesto por el “antivoto” en una eventual segunda vuelta.

* Neutralizar las críticas sobre el impacto institucional de un régimen hiperpresidencialista.

* Convencer a las clases medias urbanas y a las regiones del sur sobre la viabilidad de su modelo económico.

Con el tablero electoral peruano aún en formación y un electorado desencantado de la clase política tradicional, la cuarta travesía de Keiko Fujimori definirá si el país decide otorgar una oportunidad de redención a la dinastía política más influyente del último siglo o si, por el contrario, sella definitivamente el destino de la eterna aspirante.