El cruce en los estudios de Crónica TV expone las profundas diferencias entre la urgencia de las pymes por la caída del consumo y la postura oficialista de desregulación económica.

 

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BUENOS AIRES. – El debate sobre el rumbo económico de la Argentina y el impacto de las medidas de corte liberal del Gobierno de Javier Milei volvió a trasladarse con dureza a los platós de televisión

. En esta ocasión, los estudios de Crónica TV fueron el escenario de un acalorado enfrentamiento verbal entre Camilo, un empresario del sector textil, y la dirigente política Florencia Arieto.

El eje de la discusión giró en torno a la apertura de los mercados, la competitividad de la industria nacional frente a productos extranjeros —particularmente de China— y la alarmante asfixia fiscal que sufren las pequeñas y medianas empresas (pymes).

El detonante del cruce comenzó cuando se cuestionó la viabilidad de la producción local frente a la competencia importada.

Arieto increpó al empresario preguntándole por qué el consumidor argentino debería pagar más por el calzado nacional que por los productos provenientes de China.

La respuesta de Camilo fue tajante, desmintiendo la premisa de la dirigente: «¿Cómo más cara? Más barata vendo yo», aseguró, señalando que comercializa remeras a 13.000 pesos, un precio competitivo que mantiene desde hace meses a pesar de la coyuntura.

 

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La discusión escaló rápidamente hacia cuestiones de fondo macroeconómico. Arieto defendió la necesidad de “sincerar” la economía y criticó lo que definió como un modelo histórico de protección artificial.

Según su postura, ciertos sectores industriales han sido históricamente subsidiados mediante aranceles y trabas a la importación, lo que terminó perjudicando al consumidor local al obligarlo a pagar precios duplicados en comparación con mercados vecinos como el de Chile o España.

«El único rey en la economía se llama consumidor», sentenció Arieto, argumentando que la falta de productividad e inversión en el país no se soluciona cerrando las fronteras, sino garantizando la seguridad jurídica y reduciendo el “infierno fiscal”.

Por su parte, el empresario textil —quien confesó encontrarse en proceso de concurso de acreedores desde hace ocho años tras una crisis iniciada durante el mandato de Mauricio Macri— argumentó que es imposible competir en igualdad de condiciones cuando economías como la china cuentan con fuertes subsidios estatales.

Camilo reconoció que la carga impositiva en el precio final de sus prendas oscila entre el 50% y el 60%, un factor que destruye cualquier intento de competitividad internacional.

Asimismo, lanzó una dura crítica hacia la falta de experiencia del sector político en la gestión privada: «Usted nunca pagó un sueldo», le espetó a Arieto, quien inmediatamente replicó aclarando que posee una empresa de servicios de seguridad y un estudio jurídico con empleados en blanco.

 

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Más allá de las posturas ideológicas sobre el libre mercado, el debate dejó en evidencia la principal preocupación que afecta al sector productivo en la actualidad: la drástica caída del consumo interno.

«No hay consumo, doctora. La gente no tiene ni para comer», lamentó el industrial, contradiciendo los argumentos oficiales que sostienen que las políticas antiinflacionarias ya están aliviando a las clases más vulnerables.

El programa también contó con el testimonio de María Luján, una jubilada que expuso la delicada situación que atraviesa el sector pasivo, denunciando la insuficiencia de los haberes frente al aumento del coste de la vida y criticando la reciente subida de dietas en el ámbito político.

Ante esto, Arieto responsabilizó a las gestiones anteriores por haber “adulterado” el sistema previsional mediante la inclusión de millones de personas sin aportes y el desvío de los fondos de la ANSES.

El encuentro audiovisual concluyó sin puntos de coincidencia, reflejando la polarización social y económica que vive el país: por un lado, la urgencia de un tejido pyme que lucha por sobrevivir a la recesión y, por el otro, la firme convicción oficialista de que la desregulación total y el orden fiscal son la única vía de salida para la Argentina a largo plazo.

 

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