La gran boda de Manuel Díaz ‘El Cordobés’ y Virginia Troconis en 2004
La gran boda de Manuel Díaz ‘El Cordobés’ y Virginia Troconis en 2004: “Si llego a saber que mi mujer iba a estar tan guapa, me hubiera casado con ella mucho antes”
💍✨ Un enlace en Venezuela, 200 invitados, un amor que acababa de empezar a consolidarse y una frase que lo dijo todo.
La boda de Manuel Díaz y Virginia Troconis sigue siendo uno de esos momentos que marcaron su historia… y la revista Lecturas estuvo allí para contarlo todo.

El 6 de febrero de 2004, el torero Manuel Díaz ‘El Cordobés’ y Virginia Candia Troconis sellaron su historia de amor en una ceremonia civil celebrada en el hotel Intercontinental de Valencia, en Venezuela, ciudad natal de la novia.
Un enlace que reunió a unas 200 personas y que estuvo marcado por la emoción, la cercanía de los protagonistas y una organización cuidada hasta el último detalle por la propia novia y su familia.
El deseo de Manuel Díaz era casarse por la Iglesia, pero en aquel momento no había obtenido la nulidad de su matrimonio anterior con Vicky Martín Berrocal, por lo que la pareja optó por una boda civil.
Aun así, el ambiente fue profundamente emotivo y festivo, con una historia de amor que ya llevaba más de dos años de recorrido y convivencia previa en Sevilla.
Antes de la ceremonia, el torero llegó acompañado de su madre, María José Díaz, con un traje azul oscuro, camisa blanca y corbata burdeos.
En ese momento, consciente de la importancia del paso que iba a dar, pronunció una frase que resumía su estado emocional: “Dios ha puesto algo muy bonito en mi vida”.
Minutos más tarde, la novia aparecía radiante con un vestido color champán, corte clásico, escote pronunciado y detalles de cristal, diseñado por el venezolano Alejandro Fajardo.

Virginia, que entonces tenía 23 años y estaba embarazada de su primer hijo en común, vivía uno de los momentos más importantes de su vida.
En medio de la emoción, respondió con naturalidad a los sentimientos del momento: “Estoy orgullosa de ser la mujer de su vida”, una declaración que reflejaba la complicidad de la pareja en aquel instante decisivo.
La ceremonia fue oficiada por el alcalde de Valencia, Francisco Cabrera, y tuvo momentos especialmente emotivos, como el intercambio de alianzas.
En ese punto, Manuel Díaz se dirigió a su esposa con una frase que quedó grabada en la memoria de los asistentes: “Espero que ésta sea la mejor faena de mi vida”.
El gesto, cargado de simbolismo taurino, provocó sonrisas y emoción entre los invitados.
Tras la ceremonia, los recién casados salieron a una terraza decorada con velas y plantas para saludar a los medios.
Allí se mostraron cercanos, sonrientes y visiblemente felices, sin ocultar la intensidad del momento.
El ambiente familiar estuvo muy presente, con los padres de ambos actuando como padrinos del enlace y varios amigos cercanos como testigos.

El banquete posterior se celebró en uno de los salones del hotel, con platos típicos de la región, pescado y carne como protagonistas, además de una tarta nupcial artesanal.
Los invitados recibieron un detalle muy especial: abanicos personalizados con los nombres de los novios, un gesto que reforzó el carácter íntimo de la celebración pese al gran número de asistentes.
Uno de los momentos más simbólicos llegó con la música elegida para el cierre de la ceremonia: My Way de Frank Sinatra, la canción preferida de la pareja.
Fue entonces cuando el torero, completamente emocionado, expresó una frase que resumía su felicidad: “Ahora me siento venezolano”.
A lo que añadió, mirando a Virginia con admiración: “Si llego a saber que mi mujer iba a estar tan guapa, me hubiera casado con ella mucho antes”.
La boda no solo marcó el inicio oficial de su vida matrimonial, sino también la consolidación de una relación que había comenzado a principios de los años 2000 y que ya venía construyéndose en la convivencia diaria.
Tras el enlace, la pareja fijó su residencia en Sevilla, donde continuarían su vida familiar mientras esperaban la llegada de su primer hijo en común.
Con el paso del tiempo, aquel “sí, quiero” en Venezuela se ha convertido en uno de los episodios más recordados de la historia personal del torero, un capítulo en el que el amor, la juventud y la ilusión definieron el comienzo de una etapa que aún hoy sigue siendo parte fundamental de su vida en común.