Un histórico rechazo civil en el municipio minero de Segovia obligó a la comitiva de seguridad del expresidente Álvaro Uribe Vélez a abandonar la plaza pública en medio de fuertes disturbios e insultos por parte de habitantes locales

 

thumbnail

 

El panorama político en el departamento de Antioquia ha registrado un giro drástico que redefine el equilibrio de fuerzas de cara a los próximos comicios, evidenciando un profundo desgaste en el liderazgo tradicional que el expresidente Álvaro Uribe Vélez ejerció durante décadas en la región.

Lo que estaba planificado como una jornada de pedagogía electoral y consolidación de bases en el municipio de Segovia se transformó en un caótico escenario de protesta civil y confrontación directa, donde cientos de habitantes manifestaron un enérgico rechazo a la presencia del exmandatario.

Los acontecimientos, que escalaron rápidamente hasta obligar a la comitiva de seguridad a retirar al líder político en medio de abucheos, pedradas y botellazos contra sus vehículos blindados, reflejan una creciente ruptura social en comunidades históricamente golpeadas por la violencia y las disputas por el control territorial y los recursos mineros.

Este estallido de descontento popular no solo interrumpió la agenda del partido Centro Democrático, sino que detonó de inmediato una intensa réplica ideológica desde la jefatura de Estado, transformando un incidente local en un debate nacional de alta tensión sobre la verdad judicial y el legado del paramilitarismo en Colombia.

 

Álvaro Uribe denuncia presunto intento de sabotaje a su visita a Segovia por  sectores del Pacto Histórico vinculados a Hernán Muriel - Infobae

 

La tensión comenzó a gestarse en la plaza pública cuando el exmandatario intentó defender las decisiones de sus pasados periodos de gobierno relacionadas con la intervención y adjudicación de concesiones mineras a consorcios extranjeros, un tema sumamente sensible para las familias locales que dependen de la minería ancestral y que asocian dichas políticas con la pérdida de su sustento económico.

La atmósfera se tornó insostenible tras las declaraciones del congresista Andrés Guerra, quien descalificó las inclinaciones políticas del municipio sugiriendo de manera generalizada que el avance electoral de los sectores alternativos se debía a influencias insurgentes.

La respuesta de la ciudadanía no se hizo esperar, rompiendo los esquemas de contención y rodeando la caravana oficial mientras los escoltas se veían superados por la multitud que exigía la salida inmediata de la delegación.

En medio del tumulto y los gritos de “fuera, fuera, los comerciantes no te queremos”, el esquema de protección civil tuvo que actuar con celeridad para resguardar al expresidente dentro de su camioneta, la cual abandonó el casco urbano a alta velocidad bajo una lluvia de objetos contundentes, dejando rezagados a varios miembros de su seguridad que corrían para alcanzar los automotores en marcha.

Lejos de replegarse ante las manifestaciones de hostilidad, Álvaro Uribe Vélez utilizó sus plataformas digitales para emitir una declaración de fuerte impacto político, dirigida explícitamente a las estructuras armadas ilegales que operan en esa subregión minera, vinculando su mensaje a las candidaturas de su colectividad.

“Aquí en Segovia un mensaje al ELN, a la FARC, a las autodefensas gaitanistas, al Clan del Golfo. No se confíen de Cepeda. Apenas sienta un apretón de Estados Unidos, los entrega. Ellos saben de la traición, como en Cuba y en Venezuela. Con Paloma las cosas son en serio. Un sometimiento a la justicia de acuerdo con la Constitución”, manifestó el exmandatario en un intento por desacreditar los procesos de intermediación humanitaria liderados por el senador Iván Cepeda y contrastarlos con la postura de la aspirante Paloma Valencia.

La estrategia discursiva buscaba sembrar desconfianza en los esquemas de paz promovidos por el oficialismo, sugiriendo que la oposición política instrumentaliza los diálogos internacionales para generar falsas expectativas de seguridad jurídica en las bases de los grupos al margen de la ley.

 

Álvaro Uribe denuncia presunto intento de sabotaje a su visita a Segovia  por sectores del Pacto Histórico vinculados a Hernán Muriel - Infobae

 

La respuesta desde el Palacio de Nariño fue inmediata y de una inusual extensión doctrinal, con el presidente Gustavo Petro rebatiendo frontalmente las afirmaciones de su antecesor y cuestionando la coherencia histórica de sus actuaciones frente a la extradición de los jefes paramilitares.

El jefe de Estado recurrió a la memoria institucional para señalar que el desmantelamiento de las estructuras de las Autodefensas Unidas de Colombia se interrumpió precisamente para evitar que se revelaran los nexos de altos sectores políticos con la criminalidad organizada.

“¿No fue Uribe el que entregó a todos los paramilitares a los Estados Unidos después de llevarlos a una negociación de paz? ¿Qué mayor traición que esa? Acabó por entregar a los paramilitares en la extradición para que no se cumpliera la sentencia de la Corte Constitucional que le había agregado a la Ley de Justicia y Paz la obligación de decir toda la verdad de sus hechos antes de recibir beneficios jurídicos”, cuestionó Petro, argumentando que el verdadero propósito de aquellos traslados al exterior fue el ocultamiento de las redes de apoyo institucional.

El mandatario profundizó en su argumentación señalando que la resistencia hacia los tribunales de justicia transicional como la Jurisdicción Especial para la Paz responde al temor que genera la revelación pública de las dinámicas del conflicto.

“La verdad asusta con pavor y reacciones psicológicas, no sanas, no solo a Uribe, sino a muchos de sus seguidores poderosos.

Tapar la verdad es la verdadera política de la extrema derecha de Colombia.

La huida de la verdad que se produce en el uribismo es porque su jefe fue el creador del paramilitarismo en Colombia y que este se hizo con los mayores narcos del país y produjo varios crímenes contra la humanidad.

Hoy en la impunidad un verdadero genocidio del pueblo colombiano”, sentenció el presidente, equiparando las estrategias de comunicación de la oposición con doctrinas de manipulación y propaganda orientadas a infundir miedo colectivo.

Con este cruce de fuertes señalamientos, la jornada en Segovia trasciende como un hito que evidencia la vulnerabilidad de las figuras tradicionales en sus antiguos fortines electorales y anticipa una campaña presidencial polarizada, donde el debate ya no se limita a las propuestas económicas, sino a la validación de la verdad histórica ante los tribunales.

 

El congresista Hernán Muriel respondió tras incidente en Llanogrande,  Antioquia: “Nunca hacía referencia directa a Uribe ni a su familia”  https://t.co/hIL0L7XukG