Treinta y un años después del estreno del fenómeno infantojuvenil que revolucionó la televisión argentina, sus protagonistas se debaten entre el olvido, la reinvención internacional, el drama de las adicciones y las pérdidas irreparables.

 

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En la memoria de la audiencia televisiva de los primeros años noventa, la fecha del 21 de enero de 1992 permanece inalterable.

Aquel martes, las pantallas de los hogares argentinos recibieron el primer episodio de «Brigada Cola», una producción que combinaba la acción de una brigada de élite contra pintorescos villanos, aderezada con humor físico, artes marciales y un reparto que amalgamaba a consagradas figuras del espectáculo con los galanes y modelos de moda.

Sin embargo, el transcurrir de las décadas ha desvelado un panorama sombrío para muchos de sus integrantes, configurando una crónica de supervivencia, dramas médicos y adioses prematuros alejados por completo de la algarabía de los platós.

Uno de los casos más dramáticos en el plano financiero fue el de la comediante Gladys Florimonte, recordada por sus histriónicas gesticulaciones en la serie.

En el año 2021, la crisis económica la condujo a la quiebra absoluta, obligándola a desprenderse de sus vehículos y a subsistir estrictamente de sus ahorros acumulados.

En la actualidad, Florimonte ha encontrado su trinchera laboral lejos de los canales tradicionales, desempeñándose como actriz en las funciones del Circo Rodas.

En una tónica de mayor hermetismo se sitúa Mónica Guido, la célebre «Doctora Guinda» e icono sensual de las décadas de los ochenta y noventa.

Hoy, Guido mantiene un estricto perfil bajo, completamente desvinculada de los medios de comunicación, abocada a la vida familiar y al comercio textil a través de la venta de indumentaria.

Por su parte, la modelo Karen Reinhard continúa ligada a su histórica pasión por la preparación física, promoviendo hábitos saludables y el fútbol en sus canales personales.

 

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La fatalidad también golpeó de forma directa al reparto.

La actriz Claudia Kessell falleció de manera repentina en el año 2015.

Según el testimonio posterior de su madre, Kessell comenzó a manifestar un malestar agudo e irreversible inmediatamente después de una comida familiar, ante el cual los profesionales médicos no pudieron ensayar respuestas efectivas.

Asimismo, el plano biológico dictó el predecible pero doloroso deceso de Kelvin, el célebre Ovejero Alemán conocido popularmente como el «Perro Tronco», quien se erigió en la primera pérdida física del elenco.

En el espectro de la resiliencia médica se encuentra Fernando Lupis (el agente Lupinton).

El experimentado esgrimista, discípulo de Guy Williams (El Zorro) y César Pierry, logró superar recientemente a sus 70 años un agresivo cáncer linfático.

Una suerte más errática ha acompañado a Raquel Mancini; la exmodelo y símbolo estético de la época acarreaba un historial clínico complejo tras haber permanecido dos días en coma en 1996 por una cirugía estética, sufrir complicaciones por Gripe A y padecer episodios de violencia de género por parte de una expareja.

En marzo del presente año, Mancini volvió a ser ingresada en una unidad de terapia intensiva bajo un absoluto hermetismo familiar, tras años de retiro voluntario de los medios.

El impacto del éxito temprano cobró su precio más alto en Javier Belgeri, el niño actor que interpretaba a «Nico».

Belgeri ingresó en el complejo submundo de las adicciones a la temprana edad de 14 años, lo que derivó a sus 17 años en una internación de urgencia en el Hospital Psiquiátrico Borda, acompañada de diversos escándalos policiales.

A sus 44 años, el actor presenta una notable mejoría y canaliza su experiencia liderando una agrupación de rock que busca concientizar a la juventud sobre los peligros de las sustancias estupefacientes.

 

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Los destinos de los integrantes de la brigada también se dispersaron hacia fronteras internacionales y refugios naturales.

Adriana Basualdo abandonó la actuación tras el ciclo para desempeñarse en la banca y, posteriormente, cumplir su aspiración de graduarse como chef.

En 2008 inauguró un restaurante familiar en la provincia de Buenos Aires, pero la inseguridad truncó el proyecto: tras un violento asalto donde su hijo fue torturado durante casi una hora, la familia se exilió en Miami.

Tras años de inserción laboral, Basualdo ejerce hoy como chef en una destacada mansión y comanda una fábrica de pastas familiares en suelo estadounidense.

A esa misma ciudad norteamericana emigró Daniel Rossi (el personaje del “Indio”) con el objetivo de deponer ciertos hábitos nocivos.

En los Estados Unidos se consolidó como modelo de firmas internacionales de primer nivel y protagonizó un resonante y breve romance con la cantante internacional Madonna; actualmente, a sus 52 años, continúa ligado a la industria de la moda y a la crianza de su hija pequeña.

En el plano de las artes marciales mixtas, Héctor Echavarría construyó una prolífica carrera en Norteamérica como actor, guionista, director y productor de más de una veintena de filmes de acción, alternando su actividad con la filantropía.

Su contraparte en la pantalla, Miguel Ángel Ramos («Cyborg»), pionero del ninja en Argentina y campeón de karate, continúa ligado al deporte a sus 61 años.

En el ámbito local, Néstor Barsé abandonó la localidad de Avellaneda para radicarse en la tranquilidad de las sierras, dedicado plenamente a la enseñanza del karate, ostentando un récord Guinness por la rotura de 25 barras de hielo.

Por último, Hernán Caire, el «galancito» que encarnaba al Tigre, reorientó su carrera hacia la conducción en la movida tropical y actualmente se desempeña en el ámbito radial y la animación de eventos privados.

 

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El destino reservó la absoluta consagración global para Guillermo Francella, cuya posterior trayectoria cinematográfica y teatral prescinde de mayores presentaciones estadísticas.

No obstante, el repaso de este fenómeno televisivo obliga a una mención respetuosa para aquellas figuras de la vieja guardia actoral que apuntalaron el programa y que ya han abandonado este mundo, tales como Luis Aranda, Edgardo Mesa, Gino Reni, Ricardo Lavié y el recordado Emilio Disi.

«Brigada Cola» pervive en el imaginario colectivo como el testimonio de una época dorada de la televisión comercial, cuyo coloridio en la pantalla contrastó, de forma irremediable, con los matices grises y complejos de las vidas de sus protagonistas.