Impactante escalada en Oriente Medio tras un mes de guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel

 

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Un mes después del inicio del conflicto más devastador entre Irán y la coalición formada por Estados Unidos e Israel, la región está marcada por una escalada militar y un saldo humano que pone en jaque los principios del derecho internacional humanitario.

El 28 de febrero de 2026, una operación conjunta denominada Operation Epic Fury por el Pentágono desencadenó una serie de ataques aéreos y de misiles contra objetivos en territorio iraní, en medio del colapso de un proceso diplomático que buscaba resolver las tensiones generadas por el programa nuclear iraní y las sanciones occidentales que pesan sobre Teherán.

Desde entonces, Irán ha prometido y ejecutado represalias con misiles balísticos y drones contra objetivos israelíes y bases estadounidenses en el Medio Oriente, intensificando un conflicto que amenaza con expandirse aún más.

Uno de los episodios más trágicos y simbólicos de este primer mes fue el ataque a la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en la ciudad de Minab, en la provincia de Hormozgan, al sur de Irán.

Ese día fatídico, entre las 10:23 y las 10:45 de la mañana, un misil impactó el edificio escolar, matando a decenas de niños, niñas, docentes y personal civil.

Las autoridades iraníes y medios estatales reportaron que al menos 168 personas, en su mayoría estudiantes, murieron en el ataque, y muchas más resultaron heridas entre los escombros.

 

Centro de Investigaciones de Política Internacional

 

Padres y familiares describieron escenas de horror absoluto: explosion tras explosion sacudió el barrio escolar, mientras padres desesperados corrían entre polvo y escombros para encontrar a sus hijos.

Una madre entre sollozos dijo: “El rugido fue tan fuerte que pensé que el mundo se rompía; mis niñas estaban en la escuela… y ahora no sé dónde están.”

Los testimonios recogidos describen cómo algunos niños fueron rescatados por sus propios padres antes de que los equipos de emergencia pudieran llegar, en medio de gritos y lágrimas que resonaron en toda la comunidad.

El gobierno iraní no tardó en calificar el ataque como un crimen de guerra deliberado: “Atacar una escuela donde se busca el conocimiento es un crimen contra la humanidad, y aquellos responsables deberán rendir cuentas, dijo un portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán en una declaración oficial”.

Las autoridades incluso identificaron públicamente a dos oficiales de la Marina de Estados Unidos como responsables directos de planificar la operación cerca de la escuela, intensificando la tensión diplomática.

 

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Organizaciones internacionales de derechos humanos han llamado a una investigación independiente sobre el episodio.

Human Rights Watch afirmó que “un ataque contra una escuela que provoca la muerte de niños y niñas debe ser investigado como posible crimen de guerra”, subrayando que tanto Estados Unidos como Israel tienen la obligación de esclarecer responsabilidades y presentar resultados transparentes de cualquier investigación militar.

Asimismo, el alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU exigió públicamente que los resultados de las pesquisas sobre el bombardeo sean publicados cuanto antes y que se garantice justicia para las víctimas.

Este incidente en Minab no es un caso aislado en el conflicto.

Reportes recientes de diversas organizaciones civiles sostienen que cientos de civiles iraníes han muerto como consecuencia de los ataques aéreos y a misiles, muchos de ellos niños, y que hospitales, viviendas, sistemas de agua y otras infraestructuras civiles han sido alcanzados.

Expertos en derecho internacional recuerdan que “las partes en conflicto deben distinguir siempre entre objetivos militares y civiles, y cualquier ataque que no cumpla con este principio puede constituir una grave violación del derecho humanitario.”

 

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En respuesta, Irán ha mantenido y, en algunos casos, intensificado sus capacidades militares balísticas.

Pese a que la coalición occidental afirma haber reducido significativamente la infraestructura de misiles iraníes, Teherán sigue lanzando misiles hacia posiciones israelíes y bases estadounidenses en países del Golfo y Medio Oriente, como parte de su estrategia de disuasión y represalia.

El conflicto ha tenido repercusiones regionales aún más amplias: grupos armados afines a Irán, como los hutíes en Yemen, han entrado directamente en la lucha con ataques con misiles y drones contra objetivos israelíes, lo que eleva el riesgo de una conflagración más amplia en una de las zonas más volátiles del planeta.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con creciente preocupación.

Las potencias mundiales han expresado llamados a la calma, a la protección de civiles y a la reanudación de vías diplomáticas, incluso cuando las naciones involucradas intensifican sus posiciones de mando y prometen que “esta defensa persistirá tanto como sea necesario”.

El impacto humano, marcado por el llanto de familias que han perdido a sus hijos en una escuela convertida en símbolo de dolor, queda como un recordatorio desgarrador de los costos de una guerra que aún no muestra señales de ceder.