El enfrentamiento público entre Abelardo de la Espriella y la columnista Ana Bejarano reabre el debate sobre críticas periodísticas y aspiraciones presidenciales en Colombia

 

thumbnail

 

El enfrentamiento entre el abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella y varios periodistas volvió a encender el debate público en Colombia sobre los límites entre la crítica periodística, las acciones judiciales y el derecho a investigar a figuras que buscan cargos públicos.

La polémica se intensificó tras la publicación de columnas y comentarios que cuestionan el pasado profesional del jurista, sus vínculos con casos polémicos y su reacción frente a quienes lo investigan.

La discusión se reactivó luego de que circulara en redes un video antiguo en el que De la Espriella se refería a la empresa DMG y defendía la legalidad de sus operaciones iniciales.

En ese registro el abogado afirmaba: “Hemos hecho un trabajo de filigrana jurídica en este asunto.

Cada peso está probado y estamos dispuestos a llevar esas pruebas a los tribunales correspondientes.

El negocio empezó en pequeña escala como todos los negocios”.

El material fue compartido por la abogada, profesora universitaria y columnista Ana Bejarano, quien ha escrito varios textos sobre el papel que jugó el abogado en distintos episodios de interés público.

En una de sus columnas se menciona el fenómeno de DMG y el impacto que tuvo en miles de colombianos que confiaron en el modelo de negocio promovido por su fundador David Murcia.

 

La FLIP critica al ultra Abelardo de la Espriella por denunciar a la  columnista Ana Bejarano tras vincularlo con Alex Saab | EL PAÍS América  Colombia

 

En ese contexto también ha sido recordado un audio presentado en su momento por la Fiscalía, en el que dos operadores del entorno de Murcia discutían la entrega de un dinero destinado a gestiones políticas.

En la grabación se escucha a uno de los interlocutores afirmar: “Imagínate que me llamó Daniel… y me dijo que mañana Abelardo tiene que mover unas cosas al interior del Congreso y que necesita 760… porque tienen que modificar unas cosas que iban a hacer unas leyes”.

De la Espriella ha sostenido que el dinero al que se hace referencia correspondía a honorarios profesionales por su trabajo jurídico.

Además ha defendido públicamente su labor como abogado en distintos casos polémicos, entre ellos su relación profesional con el empresario Alex Saab.

En una entrevista televisiva explicó su posición con un argumento que comparó el ejercicio jurídico con otras profesiones.

“Sí, yo soy el abogado de Alex Saab… o usted le va a pedir a un médico que no atienda a una persona porque es de un partido distinto al suyo.

Esta es una profesión liberal y nada tiene que ver mi ejercicio profesional con mi labor como opinador”, señaló.

Las tensiones con el periodismo no son nuevas.

Organizaciones dedicadas a la defensa de la libertad de prensa han advertido en varias ocasiones sobre un patrón de litigios iniciado por el abogado contra comunicadores y columnistas.

Entre 2008 y 2019 se registraron más de cien denuncias por injuria y calumnia presentadas por él ante la Fiscalía.

Muchos de esos procesos terminaron archivados por falta de sustento jurídico.

 

Abelardo de la Espriella redobla su ofensiva contra los periodistas que  investigan su relación con Álex Saab | EL PAÍS América Colombia

 

El propio De la Espriella ha descrito su estrategia judicial con una frase que ha generado controversia.

“Yo suelo aplicar las siete plagas de Egipto y dos más que me invento yo.

Entonces yo caigo con todo.

Penalmente, tutela y acción civil”, dijo en una intervención pública al explicar cómo responde a quienes, según él, difunden información falsa sobre su trayectoria.

El abogado insiste en que su objetivo no es silenciar al periodismo, sino defender su reputación.

“Yo he sido defensor de medios de comunicación y de periodistas.

Yo no tengo problema en que pregunten o cuestionen.

Lo único que pido es que no digan mentiras”, afirmó en otra entrevista.

Las declaraciones provocaron una fuerte respuesta de Ana Bejarano, quien ejerció su derecho de réplica en televisión.

Durante su intervención sostuvo que varias de las afirmaciones del precandidato distorsionan el debate público.

“El candidato Abelardo de la Espriella ha estado muy reactivo a un par de columnas en las que he hablado sobre asuntos de interés público que involucran su pasado”, expresó.

La columnista también cuestionó una afirmación reiterada por el abogado sobre decisiones judiciales relacionadas con su defensa de Alex Saab.

“Dice que tiene una orden judicial que lo absuelve de cualquier irregularidad. Lo preocupante es que un abogado que se anuncia como uno de los mejores del país pretenda hacer pasar una orden de archivo por una absolución. Son instituciones jurídicas diferentes y él lo sabe”, afirmó.

 

image

 

Bejarano también respondió a otra acusación que, según ella, fue presentada de forma incorrecta.

“Dice que yo afirmé que hizo una fiesta en Cartagena con Alex Saab. Yo nunca dije eso. Lo que mencioné es lo que aparece en un libro del periodista Gerardo Reyes, donde se relata que el señor Saab fue invitado a una celebración de cumpleaños”.

El debate se amplió cuando la columnista señaló que quienes aspiran a la Presidencia deben aceptar el escrutinio público.

“Cualquier persona que se someta a la elección popular más importante del país debe ser capaz de soportar el escrutinio y permitir un debate democrático”, afirmó.

Mientras tanto, sectores del periodismo y organizaciones de defensa de la libertad de expresión han advertido que el uso reiterado de acciones judiciales contra periodistas puede generar un efecto de presión o desgaste.

Para Bejarano, el debate debe mantenerse abierto.

“El acoso judicial cuando se usa para silenciar temas de interés público termina trayendo la verdad. Defender periodistas del acoso judicial siempre es una forma de defender la verdad”, concluyó.

La controversia continúa en medio del escenario político colombiano, donde las investigaciones periodísticas, las respuestas judiciales y el debate público se han convertido en parte central de la discusión sobre transparencia, poder y libertad de prensa.