La precandidata presidencial Vicky Dávila publicó un video en TikTok bailando la danza tradicional yonna vestida con atuendo wayuu como parte de su estrategia para atraer votantes en redes sociales

 

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La estrategia digital de la periodista y precandidata presidencial Vicky Dávila, centrada en ampliar su presencia en redes sociales, terminó generando una fuerte controversia luego de que un video publicado en TikTok provocara críticas desde comunidades indígenas, especialmente del pueblo wayuu.

En los últimos meses, Dávila ha apostado por intensificar su actividad en plataformas digitales como parte de su posicionamiento político anticipado.

El objetivo ha sido conectar con los votantes más jóvenes y con el amplio público que hoy consume información a través de redes sociales.

Sin embargo, uno de sus contenidos terminó convirtiéndose en el centro de un debate cultural y político.

La candidata publicó un video en el que aparece vestida con atuendo wayuu mientras baila la danza tradicional conocida como yonna.

El material, difundido en TikTok, buscaba acercarse a la audiencia de la plataforma mediante un formato informal y adaptado a las tendencias digitales.

En el video incluso se le escucha decir en tono ligero: “Yo sí bailo, yo sí bailo.

Bueno, ustedes me dicen qué hacer y yo hago”.

La escena generó múltiples reacciones en redes sociales.

Mientras algunos usuarios la interpretaron como un intento de acercamiento cultural, otros lo calificaron como una utilización superficial de una tradición ancestral con fines políticos.

 

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La crítica más fuerte llegó desde una mujer wayuu que difundió un mensaje explicando el significado espiritual de la danza yonna dentro de la cosmovisión de su pueblo.

En su pronunciamiento, la líder indígena subrayó que la danza tiene un carácter ritual que no puede ser reducido a un simple contenido viral.

“Para algunos puede ser un simple baile, pero la yonna no es una coreografía.

Es un ritual que forma parte de la cosmovisión wayuu”, afirmó.

La mujer explicó que la danza constituye una forma de comunicación con la naturaleza y con los espíritus dentro de la tradición ancestral.

“Es una forma de comunicación con la naturaleza y con los espíritus.

Es un templo”, expresó, al señalar que el acto de danzar implica un profundo significado espiritual y comunitario.

Según detalló, antes de ejecutar la danza las mujeres wayuu realizan un proceso simbólico que incluye pedir permiso a la Madre Tierra.

“Por eso, antes de danzar, las mujeres wayuu le piden permiso a la Madre Tierra.

No es una actividad espontánea ni decorativa”, indicó.

El mensaje también aclaró que la yonna se realiza en momentos específicos dentro de la tradición cultural.

Entre ellos se encuentra el llamado segundo entierro, una ceremonia fundamental dentro del sistema espiritual del pueblo wayuu.

 

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“Se puede convocar una yonna para la ceremonia del segundo entierro, que es muy importante porque es el último paso donde se guía el alma de un familiar hasta Jepirra como parte de la conexión con los ancestros”, explicó.

De acuerdo con la vocera indígena, este tipo de rituales no se realizan de manera improvisada ni con fines recreativos.

“No se convoca de manera improvisada ni tampoco para cualquier ocasión.

No es un trend de TikTok”, afirmó.

El pronunciamiento concluyó con un llamado directo a quienes aspiran a gobernar el país para que comprendan la importancia del respeto cultural hacia los pueblos indígenas.

“No se trata de impedir el encuentro intercultural.

Se trata de entender que lo ancestral no es espectáculo ni herramienta de campaña”, señaló.

También invitó a los aspirantes presidenciales a promover políticas públicas que reconozcan la diversidad cultural de Colombia.

“Invitamos a quienes aspiran a gobernar este país a que propongan políticas públicas que incluyan a los pueblos indígenas desde el respeto y la diversidad que se exaltan en la Constitución Política”, agregó.

 

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El episodio se produce en un contexto en el que las redes sociales se han convertido en un escenario central de las campañas políticas.

En Colombia, el crecimiento de plataformas como TikTok ha sido particularmente acelerado en los últimos años, lo que ha llevado a muchos dirigentes políticos a utilizar estos espacios para acercarse a los votantes.

La plataforma concentra especialmente a usuarios jóvenes, en rangos de edad que van desde los 18 hasta los 34 años, un segmento que representa una porción significativa del electorado y que consume información política en formatos breves y audiovisuales.

Ante este panorama, varios aspirantes han intentado adaptar sus mensajes al lenguaje de las redes, utilizando bailes, tendencias virales y contenidos informales para ampliar su alcance.

No obstante, el caso de Dávila demuestra los riesgos que implica trasladar dinámicas culturales profundas al formato rápido de plataformas digitales.

El debate generado por el video también refleja las tensiones existentes entre las estrategias de comunicación política contemporánea y el respeto por las tradiciones culturales de comunidades históricamente marginadas.

Mientras el contenido continúa circulando en redes sociales y generando reacciones, la controversia ha reabierto la discusión sobre los límites entre la promoción política, la apropiación cultural y el respeto por las prácticas ancestrales de los pueblos indígenas en Colombia.

 

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