La ausencia de Victoria Villarruel en el Tedeum del 25 de Mayo profundizó la tensión con Karina Milei luego de que desde el entorno de la vicepresidenta afirmaran que nunca recibió invitación oficial

 

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La crisis interna dentro del Gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo explosivo tras la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en el tradicional Tedeum del 25 de Mayo. Lo que oficialmente parecía un problema de protocolo terminó exponiendo una ruptura total entre la Casa Rosada y la titular del Senado, en medio de acusaciones cruzadas, operaciones políticas y amenazas de revelar información sensible sobre el funcionamiento interno del oficialismo.

La controversia comenzó cuando desde el entorno de Villarruel aseguraron que la vicepresidenta “no fue invitada” al acto religioso celebrado en la Catedral Metropolitana. La situación generó un fuerte impacto político porque se trataba de uno de los eventos institucionales más importantes del calendario argentino y porque históricamente presidente y vicepresidenta participan juntos de la ceremonia.

“Las invitaciones son cursadas formalmente por la Secretaría General de la Presidencia a través del área de ceremonial”, explicaron desde el círculo cercano a Villarruel, apuntando directamente contra Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y principal armadora política del oficialismo.

La tensión aumentó todavía más cuando desde Casa Rosada intentaron deslizar que la Iglesia también podía invitar autoridades al Tedeum. Sin embargo, el Arzobispado de Buenos Aires salió rápidamente a aclarar el protocolo oficial y dejó en evidencia al Gobierno. “Las invitaciones al Tedeum son responsabilidad exclusiva de la Presidencia de la Nación”, remarcaron desde la Iglesia.

El comunicado eclesiástico fue todavía más contundente al explicar que “todo lo referido a invitaciones, protocolo y seguridad corre por cuenta de la Secretaría General de la Presidencia”, mientras que el Arzobispado “solo interviene en lo litúrgico”.

 

Karina Milei no invitó a Victoria Villarruel al Tedeum del 25 de Mayo

 

La ausencia de Villarruel confirmó públicamente lo que desde hace meses se comenta en los pasillos políticos: la relación con Javier Milei y, especialmente, con Karina Milei está completamente rota.

Las señales de esa fractura vienen acumulándose desde el inicio mismo del gobierno libertario. En el Tedeum de 2024, Milei saludó públicamente a distintos dirigentes, pero evitó saludar tanto a Villarruel como al jefe de Gobierno porteño Jorge Macri. La imagen recorrió el país y fue interpretada como la confirmación de una interna feroz.

“Hace dos años iban del brazo, el año pasado no se saludaron y este año directamente no va”, resumieron analistas políticos durante la cobertura televisiva del conflicto.

Otro episodio que agravó el enfrentamiento ocurrió durante una misa homenaje al papa Francisco en Luján. Según trascendió, integrantes del protocolo presidencial modificaron la ubicación de los funcionarios para impedir que Villarruel se sentara cerca del vocero presidencial Manuel Adorni. Cuando la vicepresidenta se enteró de la situación, decidió retirarse del lugar antes del inicio de la ceremonia.

El arzobispo Jorge García Cuerva hizo referencia indirecta a ese episodio en una homilía que tuvo enorme repercusión política. “La Argentina necesita de la fraternidad. A ver cuándo la vamos a cortar con eso de mirarnos como enemigos porque pensamos distinto”, expresó.

Luego agregó una frase que muchos interpretaron como una crítica directa al oficialismo: “Ni siquiera somos capaces de poder sentarnos en el mismo banco de una iglesia”.

 

Karina Milei dejó afuera a Victoria Villarruel del Tedeum y profundizó la  interna dentro del Gobierno Nacional | Diario El Norte - San Nicolás

 

El deterioro de la relación también quedó expuesto durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. La transmisión oficial evitó mostrar el saludo entre Javier Milei y Victoria Villarruel, aunque las cámaras de Senado TV —controladas por el entorno de la vicepresidenta— captaron el momento completo y lo difundieron en vivo.

En paralelo, comenzaron a circular versiones sobre fuertes discusiones internas vinculadas al control político del Gobierno y a la estrategia comunicacional del oficialismo. Sectores cercanos a Santiago Caputo y Karina Milei mantienen desde hace meses diferencias con Villarruel, quien quedó cada vez más aislada dentro de La Libertad Avanza.

En medio de ese escenario, dirigentes opositores y analistas interpretan que la exclusión del Tedeum fue un mensaje político deliberado para marcarle límites institucionales a la vicepresidenta.

Pero la crisis interna no fue el único tema que agitó el debate político. Durante la misma jornada también cobró fuerza la discusión sobre la situación social y económica de los jóvenes argentinos bajo el actual modelo económico.

El referente social Nacho Levy, integrante de La Garganta Poderosa, describió un panorama alarmante sobre empleo juvenil, endeudamiento y precarización laboral. “Hace un año había 200 mil jóvenes endeudados entre 18 y 21 años. Hoy son 600 mil”, afirmó.

 

Victoria Villarruel quedó fuera del Tedeum del 25 de Mayo y crecen las  tensiones dentro del Gobierno | Nuevo Diario Web

 

Según Levy, muchos jóvenes ingresan primero “al registro de deudores del Banco Central antes que al mercado laboral”.

El dirigente sostuvo además que el desencanto empieza a crecer incluso entre quienes habían acompañado electoralmente a Javier Milei. “Si votaste a este gobierno por cansancio con la casta y después ves que la casta terminó toda junta dentro del mismo equipo, aparece una desilusión”, señaló.

Levy también advirtió sobre el crecimiento del trabajo informal en los barrios populares. “El 92% de los jóvenes en esos sectores está incorporado al mercado informal”, explicó, mientras detalló que miles de familias siguen sin acceso a servicios básicos como agua potable, cloacas o gas natural.

Las declaraciones reflejaron un contexto político y social cada vez más complejo para el oficialismo, atravesado por internas de poder, desgaste institucional y cuestionamientos económicos.

Mientras tanto, la ausencia de Victoria Villarruel en el Tedeum terminó convirtiéndose en mucho más que un episodio protocolar. Para buena parte de la dirigencia política argentina, fue la confirmación definitiva de que la fractura dentro del Gobierno de Javier Milei ya dejó de ser un rumor para transformarse en una guerra abierta por el control del poder.