Kevin Roldán cambia de rumbo: deja las letras con groserías y apuesta por una vida marcada por la familia y la espiritualidad
Kevin Roldán cambia de rumbo: deja las letras con groserías y apuesta por una vida marcada por la familia y la espiritualidad
👀 Kevin Roldán asegura que ya no es el mismo de antes.
Un episodio familiar y un proceso espiritual lo llevaron a replantearse su música, sus hábitos y hasta la manera en que quiere ser visto por sus hijos.
Su nueva etapa promete sorprender a quienes han seguido su carrera.
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Kevin Roldán atraviesa una transformación personal y artística que, según sus propias palabras, representa un antes y un después en su vida.
El cantante urbano, nacido en Cali y conocido desde muy joven por su trayectoria en el reguetón, asegura que ahora busca alejarse de algunos elementos que marcaron sus primeras etapas en la industria y recuperar una faceta más cercana a la familia, el amor y la espiritualidad.
El artista comenzó su carrera musical a los 16 años y alcanzó reconocimiento internacional mientras todavía era muy joven.
Durante ese proceso vivió en distintas ciudades, entre ellas Bogotá, Medellín, Nueva York, Ciudad de México y Miami, mientras consolidaba su carrera y trabajaba con importantes figuras del género urbano.
Sin embargo, reconoce que el éxito llegó acompañado de una vida particularmente aislada.
Al recordar su adolescencia en Bogotá, Roldán explica que estuvo completamente concentrado en su proyecto musical.
“En Bogotá era un niño muy juicioso, disciplinado, siempre con mis papás”, recuerda.
Según cuenta, mientras otros jóvenes asistían a cumpleaños, excursiones y actividades escolares, él permanecía concentrado en el trabajo.
“Prácticamente ahorita como que logra uno detenerse a pensar cómo fueron las cosas y fue una bendición, pero también extrañé no poder ir a los cumpleaños de los amigos del colegio o ir a la excursión o muchas cosas, por estar trabajando y por estar luchando por el sueño”, relata.
Con el paso de los años, su exposición pública también estuvo acompañada de rumores y una imagen que, según él, no siempre correspondía con su realidad.
Roldán sostiene que muchas informaciones sobre su vida fueron exageradas o directamente no tenían fundamento.
“Fueron muchas cosas que decían, que no tenían nada que ver conmigo, hasta problemas legales que nunca existieron o que se resolvieron”, afirma.

El cantante reconoce, además, que contribuyó involuntariamente a esa percepción porque prefería permanecer alejado de los medios.
“No quiero salir a refutar nada de lo que digan, quiero seguir con mi camino”, explica al describir la actitud que mantuvo durante buena parte de su carrera.
Uno de los cambios más significativos llegó después del fallecimiento de su padre, Peter Roldán, quien además había trabajado como su representante.
La pérdida, según relata el propio artista, abrió un proceso de introspección que terminó modificando sus prioridades.
Desde hace aproximadamente un año, Roldán reside nuevamente en Cali, una decisión que atribuye también al impulso de su prometida, Stephanie, madre de su hijo menor, Christopher.
El regreso a la ciudad representa para él una conexión con sus raíces y con los recuerdos de su familia.
“Ahorita estoy mucho más enfocado en devolverme a la esencia, a lo que me hace feliz, estar cerca de mi familia, en la ciudad que me vio nacer”, sostiene.
La paternidad ocupa ahora un lugar central en esa transformación.
Roldán tiene tres hijos y explica que la llegada de Christopher, quien cumplió dos años, le hizo prestar mayor atención a la influencia que ejerce sobre ellos.
“Claro, soy un ejemplo para él”, afirma.
Esa reflexión también tuvo consecuencias sobre su música.
El cantante decidió dejar de incorporar palabras soeces en sus nuevas canciones, después de revisar algunas de las producciones de su etapa vinculada al trap.

“Sí, de pronto la música se oscureció y empezó todo el mundo no sé por qué a decir groserías y yo caí en eso”, reconoce.
Al escuchar actualmente aquellas canciones, admite que algunas de sus letras le producen una reacción diferente: “Wow, escucho las canciones y las escuchamos por ahí o las canto en los shows y ya pienso ‘está fuerte’”.
Su nueva dirección artística estará más vinculada con las canciones románticas.
“Postrecito de Cali” representa, de acuerdo con el enfoque que plantea para esta etapa, una combinación entre el reguetón que lo caracteriza y una temática más cercana al amor.
El cambio también tiene una dimensión espiritual.
Roldán cuenta que él y su prometida se acercaron nuevamente al catolicismo, comenzaron a asistir a la iglesia los domingos y recientemente recibieron la confirmación.
También señala que participaron en un proceso de Cuaresma años atrás.
“Me considero otra persona, dispuesto a cambiar, dispuesto a mejorar, porque siento que el Kevin de antes era otra persona”, concluye.
Así, el artista plantea una nueva etapa construida alrededor de su familia, sus raíces caleñas, la disciplina y una propuesta musical diferente.
Más que renunciar a su pasado, su discurso apunta a reinterpretarlo desde la experiencia adquirida y desde la responsabilidad que, ahora como padre, dice sentir frente al ejemplo que quiere transmitir a sus hijos.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.