Un despliegue de la Policía Estatal y la Marina neutralizó en Colima a una célula del Cártel de Jalisco Nueva Generación que pretendía ejecutar un homicidio en un motel tras una respuesta táctica de solo un minuto y diez segundos

 

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La madrugada en la capital de Colima se desvanecía bajo un manto de aparente calma cuando el engranaje de la violencia urbana intentó activarse con precisión quirúrgica.

Seis hombres fuertemente armados, pertenecientes a una de las células de ejecución más letales del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), irrumpieron en un motel ubicado en la salida hacia Jiquilpan con la misión de perpetrar un homicidio fulminante.

Sin embargo, el destino de la jornada cambió drásticamente gracias a una llamada al servicio de emergencias 911 realizada por un ciudadano anónimo.

Este aviso activó el denominado Plan Cuadrante de la Policía Estatal, el cual demostró una efectividad sin precedentes al irrumpir en el establecimiento apenas un minuto y diez segundos después del reporte, neutralizando la impunidad con la que el grupo criminal pretendía operar en una de las zonas logísticas más codiciadas de la costa mexicana.

 

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El enfrentamiento inicial comenzó dentro del estacionamiento del motel cuando los sicarios, al verse sorprendidos por las patrullas estatales y los refuerzos de la Marina, abrieron fuego para abrirse paso.

La confrontación armada derivó en una persecución a alta velocidad sobre la autopista Colima-Guadalajara, donde los delincuentes intentaron dividirse a bordo de dos vehículos compactos, incluyendo un Volkswagen Passat.

Al llegar a la desviación de la comunidad de El Trapiche, el Passat perdió el control debido al exceso de velocidad y terminó volcándose a un costado del asfalto.

Lejos de rendirse entre el humo del motor y el polvo del camino, los dos ocupantes descendieron para reiniciar el ataque utilizando armamento pesado, lo que obligó a las fuerzas del orden a repeler la agresión con fuerza letal, abatiendo a ambos sujetos en el acto mientras sus cuatro cómplices lograban huir temporalmente en el segundo automóvil.

El peritaje del vehículo accidentado arrojó el hallazgo de una ametralladora ligera FN Minimi de fabricación belga, fusiles AK-47 y chalecos tácticos de alta resistencia.

La presencia de la FN Minimi, un arma capaz de realizar hasta 1.100 disparos por minuto y perforar blindajes vehiculares estándar, encendió las alarmas del Gabinete de Seguridad Federal coordinado por Omar García Harfuch.

El valor operativo de esta célula de ejecución y su equipamiento militarizado se estima en más de 130 millones de pesos, una cifra que evidencia la alta inversión que la organización realiza para mantener el control sobre los corredores que conectan el puerto de Manzanillo con los centros de procesamiento en el Bajío.

Las autoridades federales han iniciado una investigación exhaustiva sobre el origen de este armamento bélico, rastreando posibles redes de tráfico internacional o desvíos desde arsenales institucionales.

 

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Uno de los hombres abatidos en la carretera fue identificado bajo el alias de “El Huesos”, un objetivo prioritario de alto valor estratégico debido a su rol como ejecutor selectivo y escolta directo de un alto mando regional del CJNG cuya identidad aún permanece bajo estricta reserva de inteligencia.

La pérdida de este operador acentúa la severa crisis estructural que atraviesa el cártel tras la muerte de su líder histórico, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrida en febrero de 2026, y la posterior captura en abril de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”.

Este vacío de poder ha provocado fricciones internas entre mandos medios que buscan reposicionarse en la franja costera del Pacífico, cometiendo errores tácticos derivados de la desesperación por hegemonizar el territorio.

La intervención del 14 de mayo en Colima se complementa con el desmantelamiento de cinco macro laboratorios clandestinos de metanfetamina en los límites de Jalisco y Nayarit apenas unos días después, propinando un golpe financiero de 650 millones de pesos a la estructura económica del grupo delictivo.

La estrategia gubernamental parece concentrarse ahora en fracturar la columna vertebral de la organización en sus puntos de mayor vulnerabilidad transicional.

Aunque la capacidad de adaptación de estas redes criminales sigue bajo constante vigilancia, la respuesta de apenas 70 segundos en la capital colimense redefine las reglas del juego operativo, enviando una señal clara de que el Estado ha comenzado a anticipar los movimientos tácticos del narcotráfico antes de que consigan consolidar sus crímenes.