El expresidente mantuvo un encuentro reservado en Uruguay con empresarios clave, entre ellos Marcos Galperin. Buscan coordinar un respaldo financiero y político ante el temor del poder económico a un colapso oficialista o al retorno del peronismo.

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BUENOS AIRES — El escenario político argentino atraviesa horas de profunda ebullición subterránea.

Según revelaciones periodísticas que han sacudido las terminales de poder en Buenos Aires, el expresidente Mauricio Macri lideró un encuentro estratégico y de carácter reservado en la ciudad de Colonia del Sacramento, Uruguay.

La reunión congregó a las principales espadas del denominado “Círculo Rojo” —el núcleo duro del empresariado y el poder financiero concentrado del país— con un objetivo unívoco: comenzar a edificar un “cordón sanitario” económico y político que funcione como alternativa de gobernabilidad ante la volatilidad de la gestión de Javier Milei.

Entre los asistentes más destacados de la cita oriental se reportó la presencia de Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, junto a influyentes actores del sector farmacéutico y logístico vinculados a firmas de alta facturación como Droguería Suiza y operadores ligados al control de la empresa postal OCA.

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De acuerdo con las fuentes ligadas a la filtración del encuentro, el empresariado concentrado opera bajo un doble estado de alarma.

Por un lado, registran con creciente preocupación la imprevisibilidad política y la falta de estructura orgánica de La Libertad Avanza; por el otro, persiste el histórico temor a un reagrupamiento del peronismo que le permita retornar al poder ante un eventual desgaste del oficialismo.

La estrategia diseñada por Macri no pretende una confrontación directa e inmediata con la actual administración, sino la preparación de una alternativa “ordenada”.

“La intención del Círculo Rojo es estructurar una propuesta que continúe con las reformas de mercado profundas que implementa Milei, pero bajo un marco de institucionalidad, previsibilidad y formas diplomáticas tradicionales”, señalaron analistas conocedores de la trastienda de la reunión.

El armado del exmandatario contempla de manera prioritaria la reinserción de Patricia Bullrich en la estructura del PRO.

La actual ministra de Seguridad ha protagonizado en las últimas semanas intensos cruces retóricos y gestos de distanciamiento con el macrismo, evidenciados en puestas en escena mediáticas y fotografías digitales de alto contenido simbólico junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

No obstante, fuentes parlamentarias aseguran que existieron conversaciones privadas donde Macri ejerció una fuerte influencia psicológica sobre la funcionaria.

La estrategia de ingeniería electoral que evalúa el bullrichismo residual implicaría exigir elecciones internas dentro de la coalición gobernante; ante la previsible negativa de la cúpula de La Libertad Avanza de ceder el control de las listas, Bullrich sellaría su retorno definitivo al PRO para confluir en la propuesta liderada por el expresidente.

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La danza de nombres: El factor mediático en la provincia

El plan de Macri para disputar el liderazgo de la centroderecha no descarta la búsqueda de outsiders provenientes del sector civil y empresarial para competir electoralmente, incluso dentro de los distritos gobernados por alcaldes afines.

Uno de los nombres que ha comenzado a circular con fuerza en las mesas de operaciones del PRO es el del productor de medios Mariano Chihade, titular de la productora Mandarina y esposo de la conductora televisiva Mariana Fabbiani.

Chihade, quien mantiene históricos vínculos comerciales e institucionales con el macrismo desde el período presidencial 2015-2019 a través de la organización de eventos oficiales y pauta publicitaria, es visto por un sector del esquema de Colonia como un candidato maleable y con alto nivel de instalación pública, aunque analistas de la propia bancada opositora asignan pocas probabilidades de éxito a la postulación de figuras puramente corporativas en el actual contexto de crisis.

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0La reactivación de los movimientos de Mauricio Macri coincide, además, con un frente de conflicto secundario pero de alta sensibilidad popular: la disputa por el control político del Club Atlético Boca Juniors, donde el macrismo busca capitalizar el desgaste de la gestión de Juan Román Riquelme para recuperar el control de la institución, plataforma histórica del nacimiento político del exjefe de Estado.

Las próximas semanas serán determinantes para evaluar si este entramado de financiamiento privado logra consolidar un bloque legislativo unificado o si profundizará la fragmentación de las fuerzas aliadas del Gobierno.