Messi Accidentally Becomes Ronaldo’s Personal Assistant 😂 – News

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Messi Accidentally Becomes Ronaldo’s Personal Assistant 😂

Messi Accidentally Becomes Ronaldo’s Personal Assistant 😂

Todo comenzó con una simple apuesta.

Messi y Ronaldo estaban tomando café cuando Ronaldo dijo:

—Leo, necesito ayuda durante un día.

Messi levantó la mirada.

—¿Qué tipo de ayuda?

—Nada complicado.

Messi sospechó inmediatamente.

—Cuando dices “nada complicado”, normalmente termina siendo complicado.

Ronaldo sonrió.

—Solo necesito que seas mi asistente personal por un día.

Messi se rió.

—¿Yo?

—Sí.

—¿Y qué tengo que hacer?

—Pequeñas cosas.

—¿Como cuáles?

Ronaldo empezó a contar con los dedos.

—Organizar mi agenda, llevarme el desayuno, contestar algunos mensajes, preparar mi ropa…

Messi abrió los ojos.

—Eso no son pequeñas cosas.

—También puedes ayudarme con el gimnasio.

—No.

—¿Por qué?

—Porque sé cómo termina eso.

Ronaldo sonrió.

—Entonces, ¿aceptas?

Messi dudó.

—Solo un día.

Ronaldo extendió la mano.

—Trato hecho.

Messi estrechó su mano.

Cinco segundos después ya estaba arrepentido.

A las siete de la mañana, el teléfono de Messi sonó.

RING! RING!

Messi abrió un ojo.

—¿Quién llama tan temprano?

Era Ronaldo.

—Leo, ¿dónde estás?

—En mi cama.

—Necesito mi desayuno.

Messi se sentó.

—¿Qué?

—Mi desayuno.

—Cristiano, tienes cocina.

—Sí.

—Entonces úsala.

—Pero tú eres mi asistente.

Messi suspiró.

—Ya voy.

Media hora después, Messi llegó con una bolsa de comida.

Ronaldo abrió la puerta.

—Gracias.

Messi le entregó el desayuno.

—Aquí tienes.

Ronaldo miró dentro.

—¿Dónde está mi café?

Messi se quedó inmóvil.

—No pediste café.

—Un buen asistente debe anticiparse.

Messi cerró los ojos.

—Claro.

Volvió a salir.

Diez minutos después regresó con el café.

Ronaldo tomó un sorbo.

—Perfecto.

Messi sonrió.

—¿Algo más?

Ronaldo pensó.

—Sí.

—¿Qué?

—Necesito que organices mi agenda.

Messi miró el teléfono.

—¿Cuántas cosas tienes hoy?

Ronaldo le mostró el calendario.

Messi abrió los ojos.

—¿Por qué tienes quince reuniones?

—Porque soy muy ocupado.

—Ahora yo también.

Ronaldo sonrió.

—Exactamente.

Messi pasó la siguiente hora organizando citas.

Después Ronaldo apareció con tres conjuntos de ropa.

—Leo.

—¿Sí?

—¿Cuál me pongo?

Messi miró los tres.

—El negro.

—¿Por qué?

—Porque se ve bien.

—¿Y el blanco?

—También.

—¿Y el azul?

—También.

Ronaldo lo miró.

—No me estás ayudando.

Messi suspiró.

—El negro.

—Perfecto.

Se lo puso.

Luego volvió.

—¿Qué zapatos?

Messi miró los zapatos.

—Los negros.

—¿Este reloj?

—Sí.

—¿Esta chaqueta?

—Sí.

—¿Estas gafas?

—Sí.

Ronaldo sonrió.

—Excelente asistente.

Messi murmuró:

—Excelente esclavo.

—¿Qué dijiste?

—Nada.

A las diez de la mañana, Ronaldo tenía una sesión de entrenamiento.

—Leo, vamos al gimnasio.

Messi se quedó quieto.

—Pensé que yo era el asistente.

—Exactamente.

—¿Por qué tengo que entrenar?

—Necesito que lleves mis cosas.

Messi suspiró.

—Está bien.

En el gimnasio, Ronaldo comenzó a entrenar.

Messi llevaba una bolsa.

Luego otra.

Después una botella.

Después una toalla.

Después otra botella.

—Cristiano.

—¿Sí?

—¿Por qué tienes cuatro botellas de agua?

—Una para cada parte del entrenamiento.

—¿Y esta?

—Esa es de emergencia.

Messi miró las botellas.

—¿Y la de emergencia de la emergencia?

Ronaldo sonrió.

—Buena idea.

—¡No!

Después del entrenamiento, Ronaldo se acercó.

—Leo, necesito una foto.

—¿Qué foto?

—Una para mis redes sociales.

Messi tomó el teléfono.

—¿Cómo quieres la foto?

Ronaldo se colocó frente a un espejo.

—Desde este ángulo.

Messi tomó una.

—Otra.

Tomó otra.

—Más abajo.

Otra.

—Más arriba.

Otra.

—Ahora desde el lado.

Otra.

Después de quince fotografías, Messi bajó el teléfono.

—¿Ya?

Ronaldo miró las fotos.

—No.

—¿Cuántas quieres?

—Una perfecta.

Messi lo miró.

—Cristiano, no estamos fotografiando la portada de una revista.

—La perfección requiere tiempo.

Messi suspiró.

Finalmente encontraron una buena.

Ronaldo sonrió.

—Esta.

Messi levantó las manos.

—¡Por fin!

Pero entonces Ronaldo dijo:

—Ahora necesito un pie de foto.

Messi se quedó mirando el techo.

—No puede ser.

—¿Qué pongo?

—“Buen entrenamiento”.

Ronaldo negó con la cabeza.

—Demasiado simple.

—“Día productivo”.

—No.

—“Trabajo duro”.

—Muy común.

Messi respiró profundamente.

—¿Quieres que escriba una novela?

Ronaldo comenzó a reír.

—Está bien. Pon “Disciplina”.

Messi escribió.

—Listo.

Ronaldo publicó la foto.

A los pocos minutos llegaron miles de comentarios.

Uno decía:

“¿Quién es el nuevo asistente?”

Ronaldo respondió:

“Mi amigo Leo.”

Messi miró el comentario.

—¡¿Por qué escribiste eso?!

—Porque es verdad.

—¡Ahora todo el mundo sabe!

Ronaldo se rió.

Por la tarde, Messi pensó que finalmente terminaría su trabajo.

Pero Ronaldo volvió a llamarlo.

—Leo.

—¿Qué quieres ahora?

—Necesito ir de compras.

—¿Compras?

—Sí.

—¿Qué necesitas?

—Un reloj nuevo.

Messi suspiró.

—Vamos.

En la tienda, Ronaldo comenzó a mirar relojes.

—¿Este?

—Sí.

—¿Este?

—También.

—¿Este?

—Muy bonito.

El vendedor miró a Messi.

—¿Usted es su asesor?

Messi respondió:

—No.

Ronaldo apareció detrás.

—Sí.

Messi lo miró.

—No soy asesor.

Ronaldo sonrió.

—Hoy sí.

Después de casi una hora, Ronaldo finalmente eligió uno.

Messi preguntó:

—¿Terminamos?

Ronaldo respondió:

—Sí.

Messi respiró aliviado.

Entonces Ronaldo añadió:

—Ahora necesito comprar unas zapatillas.

Messi levantó la cabeza.

—¿QUÉ?

Ronaldo comenzó a reír.

—Era una broma.

Messi lo miró seriamente.

—No vuelvas a hacer eso.

Finalmente llegó la noche.

Messi estaba completamente agotado.

Se dejó caer en un sofá.

Ronaldo entró.

—Leo.

Messi ni siquiera levantó la cabeza.

—¿Qué?

—Has sido un excelente asistente.

Messi sonrió débilmente.

—Gracias.

—Te lo agradezco.

—De nada.

Ronaldo hizo una pausa.

—Por cierto…

Messi levantó lentamente la cabeza.

—¿Qué?

—Mañana necesito otro asistente.

Messi abrió los ojos.

—¿Otro?

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque quiero descansar.

Messi se quedó en silencio.

Luego se levantó.

—¿Sabes qué?

—¿Qué?

—Renuncio.

Ronaldo comenzó a reír.

—¿Después de un solo día?

—¡Sí!

—¿Por qué?

Messi empezó a contar con los dedos.

—Desayuno, café, agenda, ropa, zapatos, gimnasio, botellas, fotos, redes sociales, compras…

Miró a Ronaldo.

—¡Y todavía quieres más!

Ronaldo sonrió.

—Pero lo hiciste muy bien.

Messi suspiró.

—Nunca vuelvo a aceptar una apuesta contigo.

Ronaldo levantó una ceja.

—¿Seguro?

—Completamente.

Entonces Ronaldo sacó su teléfono.

—Perfecto.

—¿Qué haces?

—Estoy buscando un nuevo asistente.

Messi se quedó mirándolo.

—Cristiano…

—¿Sí?

—Bloquéame.

Ronaldo comenzó a reír.

Y así terminó el día en que Messi descubrió que ser amigo de Ronaldo era divertido…

hasta que Ronaldo decidió convertirlo en su asistente personal, camarero, fotógrafo, estilista, entrenador y organizador de agenda al mismo tiempo. 😂

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Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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