Messi & Ronaldo Compete in a 24-Hour No-Football Challenge 😭 – News

Messi & Ronaldo Compete in a 24-Hour No-Footb...

Messi & Ronaldo Compete in a 24-Hour No-Football Challenge 😭

Messi & Ronaldo Compete in a 24-Hour No-Football Challenge 😭

Todo comenzó con una idea que parecía sencilla.

Messi y Ronaldo estaban sentados juntos cuando Messi dijo:

—Cristiano, creo que deberíamos hacer un desafío.

Ronaldo levantó una ceja.

—¿Qué desafío?

—Pasar veinticuatro horas sin hablar de fútbol.

Ronaldo se quedó completamente quieto.

—¿Veinticuatro horas?

—Sí.

—¿Sin hablar de fútbol?

—Exactamente.

Ronaldo sonrió.

—Fácil.

Messi lo miró.

—¿Seguro?

—Completamente.

—Entonces empieza ahora.

Ronaldo asintió.

—Perfecto.

Pasaron cinco segundos.

Ronaldo miró por la ventana.

—Hace buen tiempo.

Messi respondió:

—Sí.

Silencio.

Ronaldo volvió a mirar por la ventana.

—Podríamos salir a caminar.

—Buena idea.

Otro silencio.

Ronaldo señaló sus zapatos.

—Estos son cómodos.

Messi asintió.

—Sí.

Ronaldo miró los zapatos de Messi.

—Los tuyos también.

—Gracias.

Pasaron otros diez segundos.

Ronaldo respiró profundamente.

—Esto es aburrido.

Messi comenzó a reír.

—Solo llevamos treinta segundos.

—Lo sé.

—Y ya estás sufriendo.

—No estoy sufriendo.

Messi sonrió.

—Claro.

Para evitar cualquier conversación peligrosa, decidieron ir a una cafetería.

La camarera se acercó.

—¿Qué desean pedir?

Messi respondió:

—Un café.

Ronaldo añadió:

—Y un pastel.

La camarera miró a Ronaldo.

—¿Quieren ver el menú?

—Sí.

Ella entregó el menú.

Ronaldo comenzó a leer.

—Hay una sección de desayunos.

Messi asintió.

—Sí.

—Huevos, tostadas…

—Sí.

—Y…

Ronaldo se detuvo.

Messi lo miró.

—¿Qué?

Ronaldo señaló una foto en el menú.

—Ese balón…

Messi cerró los ojos.

—¡NO!

La camarera miró el menú.

—¿Qué balón?

Ronaldo se dio cuenta de su error.

—Quise decir… esa bola de pan.

Messi comenzó a reír.

—¡Dijiste balón!

Ronaldo levantó las manos.

—¡Fue accidental!

—El desafío acaba de empezar.

—No cuenta.

—Claro que cuenta.

Ronaldo negó con la cabeza.

—Una palabra no puede arruinar todo.

Messi sonrió.

—La regla era no hablar de fútbol.

Ronaldo suspiró.

—Está bien.

Continuaron desayunando.

Durante cinco minutos, todo salió perfectamente.

Hasta que un niño entró en la cafetería con una camiseta deportiva.

Ronaldo lo miró.

Messi lo miró.

Los dos apartaron la vista inmediatamente.

El niño se acercó.

—¡Hola!

—Hola —respondió Messi.

—¿Puedo hacerles una pregunta?

Ronaldo respondió:

—Claro.

—¿Cuál es su deporte favorito?

Messi y Ronaldo se miraron.

Silencio.

Ronaldo respondió:

—El…

Se detuvo.

Messi le dio una patada debajo de la mesa.

—¡Ay!

El niño preguntó:

—¿Qué pasa?

Ronaldo sonrió.

—Me gusta… correr.

Messi añadió:

—A mí también.

El niño sonrió.

—¿Corren mucho?

Ronaldo respondió:

—Sí.

Messi le dio otra mirada de advertencia.

—Pero no hablamos de eso hoy.

El niño se fue.

Ronaldo respiró aliviado.

—Eso estuvo cerca.

Messi se rió.

—Muy cerca.

Después decidieron jugar al tenis.

—Perfecto —dijo Messi—. Es un deporte completamente diferente.

Llegaron a la cancha.

Ronaldo tomó una raqueta.

—No soy malo en esto.

Messi sonrió.

—Yo tampoco.

Comenzaron a jugar.

Ronaldo golpeó la pelota.

—¡Buen saque!

Messi devolvió.

—¡Buen golpe!

Ronaldo corrió hacia la red.

—¡Voy a marcar!

Se detuvo.

Silencio.

Messi lo miró.

Ronaldo abrió los ojos.

—¿Qué?

—Acabas de decir “marcar”.

—Eso no significa nada.

—Sí significa.

—Podría significar ganar.

—Pero no dijiste ganar.

Ronaldo suspiró.

—¡Esta regla es absurda!

Messi comenzó a reír.

—Llevamos menos de dos horas.

Ronaldo dejó la raqueta.

—Necesito pensar en otra cosa.

Decidieron ir al supermercado.

—Aquí no habrá problemas —dijo Ronaldo.

Messi asintió.

—Correcto.

Entraron.

Primero fueron a la sección de frutas.

Todo tranquilo.

Después a los cereales.

Nada.

Luego llegaron a la sección de bebidas.

Ronaldo tomó una botella.

—Mira esto.

Messi la observó.

En la etiqueta había un dibujo de una pelota.

Ronaldo la soltó inmediatamente.

—No.

Messi comenzó a reír.

—¡No puedes escapar!

—¡Ni siquiera estaba hablando!

—Pero lo estabas pensando.

Ronaldo negó con la cabeza.

—Eso no cuenta.

Continuaron caminando.

De repente, escucharon una televisión en una tienda cercana.

Había un programa deportivo.

Los dos se quedaron congelados.

La televisión mostraba un partido.

Messi cerró los ojos.

Ronaldo se tapó los oídos.

—¡No mires!

—¡Tú tampoco!

—¡No estoy mirando!

—¡Estás mirando!

—¡No!

Ambos intentaron alejarse.

Pero entonces una voz en la televisión gritó:

—¡GOOOOOOL!

Los dos se detuvieron.

Ronaldo abrió los ojos.

Messi también.

Se miraron.

Y ambos dijeron al mismo tiempo:

—¡GOOOOL!

Silencio absoluto.

Messi se llevó las manos a la cara.

Ronaldo comenzó a reír.

—¡Fallamos!

—¡Duramos apenas unas horas!

—¿Cuántas?

Messi miró el reloj.

—Tres horas y diecisiete minutos.

Ronaldo suspiró.

—Eso es bastante.

—No.

—Para nosotros sí.

Messi comenzó a reír.

—¿Quieres intentarlo otra vez?

Ronaldo sonrió.

—Sí.

—¿Desde cero?

—Desde cero.

Volvieron a casa.

Esta vez decidieron evitar completamente los deportes.

Nada de televisión.

Nada de internet.

Nada de periódicos.

Nada de redes sociales.

Se sentaron en el sofá.

—Podemos hablar de películas —dijo Messi.

—Perfecto.

—¿Cuál es tu película favorita?

Ronaldo pensó.

—Una de acción.

—¿Por qué?

—Porque el protagonista siempre corre hacia el…

Ronaldo se detuvo.

Messi abrió los ojos.

—¿Hacia el qué?

Ronaldo pensó rápidamente.

—Hacia… el peligro.

Messi empezó a reír.

—¡Te salvaste!

—Sí.

Cinco minutos después, Messi preguntó:

—¿Qué quieres cenar?

Ronaldo respondió:

—Pizza.

—Perfecto.

—Una grande.

—Claro.

—Con…

Ronaldo se detuvo.

—¿Con qué?

—Con… queso.

Messi sonrió.

—Muy bien.

La noche continuó.

Parecía que finalmente estaban aprendiendo.

Hasta que Ronaldo encontró una vieja fotografía en su teléfono.

La miró.

Messi preguntó:

—¿Qué es?

Ronaldo respondió:

—Nada.

—¿Qué estás viendo?

—Una foto.

—Enséñamela.

Ronaldo dudó.

Después mostró la pantalla.

Messi miró la imagen.

Era una foto de los dos en un estadio.

Los dos guardaron silencio.

Ronaldo sonrió.

Messi también.

—No podemos hablar de eso.

—No.

—Pero podemos mirarla.

—Sí.

Pasaron unos segundos.

Entonces Ronaldo dijo:

—Qué buenos tiempos.

Messi lo miró.

—Eso cuenta.

Ronaldo suspiró.

—Lo sé.

Ambos comenzaron a reír.

El desafío había fracasado oficialmente.

Pero Ronaldo tuvo una idea.

—¿Sabes qué?

—¿Qué?

—Podemos hacer otro desafío.

Messi levantó una ceja.

—¿Cuál?

—Veinticuatro horas sin hablar de comida.

Messi se quedó en silencio.

—Eso es imposible.

Ronaldo sonrió.

—Exactamente.

Messi comenzó a reír.

—Primero tenemos que sobrevivir veinticuatro horas sin hablar de fútbol.

Ronaldo miró el reloj.

—Ya perdimos.

—Sí.

—¿Entonces qué hacemos?

Messi se levantó.

—Ver un partido.

Ronaldo sonrió.

—¡Esa es la mejor idea que has tenido hoy!

Y así terminó su famoso desafío de veinticuatro horas.

Duraron poco más de tres horas antes de mencionar el fútbol… y ni siquiera pudieron escapar de él en el supermercado. 😂

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