Messi & Ronaldo Become Uber Drivers for One Day 😂 – News

Messi & Ronaldo Become Uber Drivers for One D...

Messi & Ronaldo Become Uber Drivers for One Day 😂

Messi & Ronaldo Become Uber Drivers for One Day 😂

Todo comenzó con una apuesta.

Messi y Ronaldo estaban sentados tomando café cuando Ronaldo dijo:

—Creo que podríamos hacer cualquier trabajo durante un día.

Messi sonrió.

—¿Cualquier trabajo?

—Sí.

—¿Incluso conducir un taxi?

Ronaldo levantó una ceja.

—¿Por qué no?

Messi tomó su teléfono.

—Entonces hagámoslo.

Diez minutos después, ambos se habían registrado para trabajar como conductores de Uber durante un día.

Messi miró la aplicación.

—Ya tengo mi primer pasajero.

Ronaldo sonrió.

—Yo también.

—Buena suerte.

—Buena suerte.

Y así comenzó el día más extraño de sus vidas.

Messi llegó primero al punto de recogida.

Un hombre abrió la puerta del coche.

—Hola, ¿eres mi conductor?

Messi sonrió.

—Sí.

El pasajero entró y se sentó.

—Gracias. Tengo mucha prisa.

—No hay problema.

El hombre miró el espejo retrovisor.

Se quedó inmóvil.

Miró otra vez.

—Espera…

Messi lo miró.

—¿Sí?

—¿Tú eres…?

Messi sonrió.

—¿El conductor?

—¡No! ¡¿Eres Lionel Messi?!

Messi soltó una pequeña risa.

—Sí.

El hombre abrió los ojos.

—¡No puede ser!

—Sí puede.

El pasajero sacó su teléfono.

—¿Puedo tomar una foto?

—Claro.

—¿Y una selfie?

—También.

—¿Y puedes firmarme la camiseta?

Messi miró la camiseta.

—¿La llevas puesta?

—Sí.

—Entonces será complicado conducir.

El pasajero se echó a reír.

Finalmente comenzaron el viaje.

Después de unos minutos, el pasajero preguntó:

—¿Por qué estás haciendo esto?

Messi respondió:

—Una apuesta.

—¿Y cuánto dura?

—Un día.

El pasajero sonrió.

—Esto es probablemente el viaje más extraño que he tomado.

Mientras tanto, Ronaldo esperaba a su primer pasajero.

Un hombre abrió la puerta.

—Buenos días.

—Buenos días —respondió Ronaldo.

El hombre se sentó.

—¿Puedes llevarme al aeropuerto?

—Claro.

El pasajero miró al conductor.

Luego volvió a mirar.

—Espera.

Ronaldo sonrió.

—¿Sí?

—¡Tú eres Cristiano Ronaldo!

—Correcto.

El hombre se quedó completamente sorprendido.

—¿Qué haces conduciendo un Uber?

Ronaldo respondió:

—Trabajo.

El pasajero comenzó a reír.

—¿Cuánto cobras?

Ronaldo miró la aplicación.

—Lo que diga la aplicación.

—¿Aceptas propinas?

Ronaldo sonrió.

—Siempre.

El pasajero le dio una pequeña propina.

Ronaldo la miró.

—Gracias.

—No es mucho.

—No importa.

Entonces el pasajero añadió:

—Pero si marcas un gol durante el camino, te doy más.

Ronaldo se echó a reír.

—Eso sería difícil.

Los dos continuaron conduciendo.

Pero pronto comenzaron a competir.

Messi llamó a Ronaldo.

—¿Cuántos pasajeros llevas?

—Tres.

—Yo llevo cuatro.

—¿Cuánto dinero?

Messi miró la aplicación.

—No te voy a decir.

—Entonces llevas menos.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

Messi colgó.

Media hora después, ambos recibieron una solicitud en el mismo lugar.

Llegaron casi al mismo tiempo.

Los dos bajaron del coche.

El pasajero salió del edificio.

Miró a Messi.

Luego a Ronaldo.

Se quedó completamente congelado.

—¿Qué está pasando?

Messi señaló su coche.

—Tu conductor.

Ronaldo señaló el suyo.

—Tu otro conductor.

El pasajero abrió los ojos.

—¡¿PUEDO ELEGIR A LOS DOS?!

Messi comenzó a reír.

—No funciona así.

El pasajero pensó unos segundos.

—Entonces quiero a Ronaldo.

Ronaldo sonrió.

Messi fingió estar ofendido.

—Está bien.

Ronaldo abrió la puerta.

—Gracias.

Pero antes de entrar, el pasajero miró a Messi.

—¿Puedes llevarnos tú también?

Messi respondió:

—Claro.

Terminaron haciendo una pequeña caravana de dos coches.

Durante el trayecto, el pasajero empezó a hacer preguntas.

—¿Quién conduce mejor?

Ronaldo respondió:

—Yo.

Messi respondió al mismo tiempo:

—Yo.

—¿Quién cocina mejor?

Messi dijo:

—Yo.

Ronaldo dijo:

—Definitivamente yo.

El pasajero comenzó a reír.

—¿Y quién estaciona mejor?

Ambos guardaron silencio.

El pasajero abrió los ojos.

—¿Qué pasa?

Messi respondió:

—Él.

Ronaldo señaló a Messi.

—No.

—Sí.

—Tú chocaste con el carrito del supermercado.

—¡Fue una vez!

—Dos veces.

—La segunda no cuenta.

El pasajero estaba disfrutando más de la conversación que del viaje.

Pero el momento más extraño llegó por la tarde.

Una mujer pidió un viaje desde un hotel.

Messi llegó.

La mujer abrió la puerta.

—Hola.

—Hola.

Ella entró.

Miró a Messi.

Luego miró el espejo.

Se quedó completamente quieta.

—No…

Messi sonrió.

—Sí.

—¿Eres Messi?

—Sí.

La mujer comenzó a gritar de emoción.

—¡NO PUEDO CREERLO!

Messi se rió.

—Por favor, no grites mientras conduzco.

—¡Lo siento!

La mujer llamó inmediatamente a su amiga.

—¡No sabes quién me está llevando!

Hizo una pausa.

—¡MESSI!

Desde el teléfono se escuchó un grito.

Messi negó con la cabeza, riéndose.

Unas horas después, Ronaldo recibió una pasajera que también lo reconoció.

—¡Cristiano!

—Sí.

—¡Mi esposo nunca me va a creer!

Ronaldo sonrió.

—Puedes tomar una foto.

—¿Una?

—Las que quieras.

La mujer tomó cinco.

Después dijo:

—¿Podrías mandarme un mensaje fingiendo que eres mi conductor normal?

Ronaldo se rió.

—¿Qué quieres que diga?

—“Estoy llegando”.

Ronaldo escribió:

“Estoy llegando.”

La mujer miró el teléfono y comenzó a reír.

—Perfecto.

Al final del día, Messi y Ronaldo se reunieron para comparar resultados.

Messi miró la aplicación.

—No estuvo mal.

Ronaldo sonrió.

—¿Cuánto hiciste?

Messi le mostró la pantalla.

Ronaldo abrió los ojos.

—¡Yo hice más!

Messi negó con la cabeza.

—Porque tus pasajeros te dieron más propina.

—Eso significa que soy mejor conductor.

—No.

—Sí.

—No.

Entonces ambos recibieron una nueva solicitud.

Se miraron.

—¿Último viaje? —preguntó Messi.

Ronaldo sonrió.

—Último.

Llegaron al punto de recogida.

La puerta se abrió.

Un hombre entró.

—Hola, conductor.

Messi y Ronaldo esperaron.

El hombre miró a Messi.

Luego a Ronaldo.

Y finalmente preguntó:

—¿Ustedes son los dos conductores?

—Sí —respondieron al mismo tiempo.

El hombre sonrió.

—Perfecto.

Sacó una pelota de fútbol.

—Quiero ir al estadio.

Messi miró a Ronaldo.

Ronaldo miró a Messi.

El pasajero sonrió.

—Pero primero…

Levantó la pelota.

—Quiero saber cuál de ustedes me puede llevar más rápido.

Ronaldo sonrió.

—Esto sí sé hacerlo.

Messi se echó a reír.

—Cristiano, estamos trabajando.

Ronaldo encendió el coche.

—Ahora ya no.

Y así, el último viaje de su jornada como conductores de Uber estaba a punto de convertirse en la carrera más absurda de la ciudad. 😂

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