Ronaldo Babysits Messi’s Kids for One Day 😭😂
Ronaldo Babysits Messi’s Kids for One Day 😭😂
Todo comenzó con una frase que Ronaldo lamentaría durante el resto del día.
Messi necesitaba salir durante unas horas y estaba buscando a alguien de confianza para cuidar a sus hijos.
—Cristiano, ¿puedes hacerme un favor?
Ronaldo sonrió.
—Claro. ¿Qué necesitas?
—¿Puedes cuidar a los niños durante un día?
Ronaldo se quedó pensando.
—¿A tus hijos?
—Sí.
Ronaldo sonrió con confianza.
—No hay problema.
Messi levantó una ceja.
—¿Seguro?
—Leo, he entrenado durante horas, he jugado partidos bajo presión y he enfrentado a defensas enormes.
Messi comenzó a reír.
—Eso no significa que sepas cuidar niños.
Ronaldo respondió:
—¿Qué tan difícil puede ser?
Messi lo miró durante unos segundos.
—Eso es exactamente lo que me preocupa.
Unos minutos después, Messi se fue.
Ronaldo cerró la puerta.
Se giró hacia los niños.
—Bueno.
Los niños lo miraron.
Ronaldo sonrió.
—Vamos a pasar un día tranquilo.
Silencio.
Uno de los niños preguntó:
—¿Podemos jugar?
—Claro.
—¿Podemos comer algo?
—Claro.
—¿Podemos ver televisión?
—Claro.
Ronaldo sonrió.
—Esto es fácil.
Cinco minutos después, los tres estaban jugando en la sala.
Todo parecía tranquilo.
Hasta que uno de los niños dijo:
—Tengo hambre.
Ronaldo respondió:
—Perfecto. Vamos a comer.
Abrió la nevera.
Miró dentro.
Se quedó quieto.
—¿Dónde está la comida?
Uno de los niños señaló un estante.
—Ahí.
Ronaldo encontró frutas, verduras, yogur y algunas cosas que no reconocía.
—¿Qué quieren?
—Pizza.
Ronaldo cerró la nevera.
—No.
—¿Por qué?
—Porque vamos a comer algo saludable.
Los niños se miraron.
Luego se miraron otra vez.
Uno preguntó:
—¿Qué?
Ronaldo sonrió.
—Fruta.
Los niños pusieron cara de tragedia.
—¡No!
—Sí.
—¡Pizza!
—No.
—¡Pizza!
—No.
—¡PIZZA!
Ronaldo levantó las manos.
—Está bien.
Sacó el teléfono.
—Pediremos pizza.
Los niños celebraron.
Ronaldo suspiró.
—Primera victoria del día.
Mientras esperaban la comida, uno de los niños preguntó:
—¿Podemos jugar al fútbol?
Ronaldo sonrió.
—¡Por supuesto!
Salieron al jardín.
Ronaldo tomó una pelota.
—Vamos.
Los niños comenzaron a correr.
Ronaldo les mostró algunos movimientos.
—Miren esto.
Hizo un regate.
Los niños aplaudieron.
—¡Otra vez!
Ronaldo hizo otro.
—Ahora ustedes.
Los niños intentaron copiarlo.
Uno cayó sobre el césped.
Ronaldo corrió hacia él.
—¿Estás bien?
El niño se levantó.
—Sí.
—Perfecto.
Ronaldo sonrió.
—Entonces otra vez.
Pero entonces el balón salió disparado hacia un arbusto.
Uno de los niños corrió detrás.
Ronaldo gritó:
—¡Espera!
El niño desapareció detrás del arbusto.
Ronaldo corrió.
—¿Dónde estás?
Escuchó una voz.
—¡Aquí!
Ronaldo encontró al niño atrapado entre unas ramas.
—¿Cómo llegaste ahí?
El niño respondió:
—La pelota.
Ronaldo suspiró.
—Claro.
Después de rescatarlo, volvieron a entrar.
La pizza había llegado.
Los niños comieron felices.
Ronaldo también tomó una porción.
—Esto no está tan mal.
Uno de los niños lo miró.
—¿Quieres otra?
Ronaldo respondió:
—Sí.
—Entonces tienes que hacer una cosa.
Ronaldo levantó una ceja.
—¿Qué cosa?
—Tienes que contar un chiste.
Ronaldo pensó.
—¿Un chiste?
—Sí.
Ronaldo respiró profundamente.
—Está bien.
Se levantó.
—¿Por qué el balón fue a la escuela?
Los niños esperaron.
Ronaldo sonrió.
—Porque quería mejorar sus…
Se quedó en silencio.
—¿Sus qué?
Ronaldo no tenía idea.
—Sus… habilidades.
Los niños se quedaron callados.
Luego comenzaron a reír.
—¡Ese chiste es horrible!
Ronaldo se llevó una mano al pecho.
—¡Era mi primer intento!
Después de comer, llegó la hora de la siesta.
Ronaldo señaló el sofá.
—Vamos a descansar.
Los niños respondieron:
—No tenemos sueño.
—Sí tienen.
—No.
—Sí.
—No.
Ronaldo los llevó a sus habitaciones.
—Cierren los ojos.
Los niños cerraron los ojos.
Ronaldo salió lentamente.
Sonrió.
—Finalmente.
Se sentó en el sofá.
Encendió la televisión.
Cinco minutos después…
¡PUM!
Ronaldo se levantó.
—¿Qué fue eso?
Entró corriendo en la habitación.
Uno de los niños estaba saltando sobre la cama.
—¡Bájate!
—¡No tengo sueño!
—¡Tienes que dormir!
—¡No!
Ronaldo respiró profundamente.
—Está bien.
Se sentó al lado de la cama.
—Te contaré una historia.
El niño sonrió.
—¿De qué?
Ronaldo pensó.
—De un gran campeón.
—¿Quién?
Ronaldo sonrió.
—Yo.
El niño comenzó a reír.
—¡No!
—Sí.
—¡Otra historia!
Ronaldo suspiró.
—Está bien.
Comenzó a inventar una historia sobre un superhéroe.
Pero después de diez minutos, el niño seguía completamente despierto.
Ronaldo miró el reloj.
—¿Cómo es posible?
El niño respondió:
—Tengo energía.
Ronaldo se dejó caer sobre la cama.
—Yo también tenía energía.
—¿Y ahora?
Ronaldo suspiró.
—Ahora necesito una siesta.
Finalmente, los niños se quedaron dormidos.
Ronaldo salió de la habitación caminando lentamente.
Se sentó.
Cerró los ojos.
Por primera vez en horas, hubo silencio.
—Por fin.
Pero entonces escuchó un ruido.
CRASH!
Ronaldo saltó.
—¡¿Qué pasó?!
Corrió a la cocina.
Había harina por todo el suelo.
Los niños estaban allí.
Uno tenía harina en la cara.
Otro sostenía un recipiente.
Ronaldo se quedó completamente inmóvil.
—¿Qué hicieron?
Uno de ellos respondió:
—Queríamos cocinar.
Ronaldo miró la cocina.
—Esto parece una tormenta de nieve.
Los niños comenzaron a reír.
Ronaldo intentó mantener la calma.
—Está bien.
Respiró profundamente.
—Vamos a limpiar.
Después de veinte minutos, la cocina estaba relativamente limpia.
Ronaldo se dejó caer en una silla.
—Nunca más.
Uno de los niños se acercó.
—¿Qué?
—Nada.
El niño sonrió.
—¿Podemos jugar otra vez?
Ronaldo abrió los ojos.
—¿Otra vez?
—Sí.
—No.
—Por favor.
—No.
—Por favor.
Ronaldo suspiró.
—Está bien.
Volvieron al jardín.
Jugaron al fútbol.
Después jugaron al escondite.
Luego a las carreras.
Después a lanzar una pelota.
Ronaldo estaba completamente agotado.
Finalmente miró el reloj.
—¿Cuánto falta para que vuelva vuestro papá?
Uno de los niños respondió:
—Tres horas.
Ronaldo abrió los ojos.
—¿¡TRES HORAS!?
El niño comenzó a reír.
—Sí.
Ronaldo se sentó en el césped.
—Creo que necesito entrenar más.
—¿Por qué?
—Porque esto es más difícil que cualquier entrenamiento.
Finalmente, por la noche, Messi regresó.
Abrió la puerta.
—¡Hola!
Ronaldo estaba sentado en el sofá.
Tenía el cabello despeinado, una camiseta cubierta de harina y una expresión de absoluto agotamiento.
Messi se quedó mirándolo.
—¿Qué pasó?
Ronaldo señaló a los niños.
—Tus hijos.
Messi comenzó a reír.
—¿Fue tan difícil?
Ronaldo lo miró seriamente.
—Leo.
—¿Sí?
—Prefiero entrenar durante ocho horas.
Messi se rió.
—Te lo advertí.
Uno de los niños corrió hacia Ronaldo.
—¡Cristiano!
Ronaldo sonrió.
—¿Qué pasa?
—¿Puedes quedarte mañana también?
Ronaldo abrió los ojos.
—No.
El niño hizo una cara triste.
Ronaldo suspiró.
—Bueno… tal vez.
Messi comenzó a reír.
—Sabía que terminarías queriéndolos.
Ronaldo miró a los niños.
—Son increíbles.
Hizo una pausa.
—Pero necesito una semana para recuperarme.
Los niños comenzaron a reír.
Y así, Ronaldo descubrió una verdad que ningún entrenamiento le había enseñado:
cuidar niños durante un día podía ser mucho más agotador que jugar noventa minutos de fútbol. 😭😂
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