El analista, históricamente el mayor detractor del futbolista, cambió radicalmente su postura. Audiencias vinculan su defensa con intereses políticos de oposición y transacciones inmobiliarias familiares.

 

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El periodismo deportivo en Colombia se encuentra sumido en una profunda crisis de credibilidad que trasciende las canchas de fútbol.

El reconocido y controvertido comentarista de Win Sports y RCN Radio, Carlos Antonio Vélez, se ha convertido en el epicentro de un linchamiento digital luego de salir en defense del mediocampista James Rodríguez, tras un video viral en el que el deportista ignora la solicitud de fotografía de una menor de edad.

La indignación de la afición y de la ciudadanía no radica únicamente en la justificación del desplante, sino en la evidente metamorfosis discursiva de Vélez.

El comunicador ha sido catalogado históricamente como el crítico más implacable y destructivo de la carrera de Rodríguez, a quien llegó a calificar en reiteradas ocasiones como un obstáculo innecesario para los procesos de la selección nacional.

“¿Es James el mejor jugador de la historia de Colombia? No, hombre, no. Para los que creyeron que el fútbol lo inventaron hace diez años, sí. Lo que hace James hoy no le interesa a ningún equipo importante del mundo. Ya no se juega así”, sostenía Vélez en sus editoriales habituales.

 

Carlos Antonio Vélez sorprendió por su opinión a polémico video de James  Rodríguez: "es hilar muy

 

Los archivos de la prensa deportiva contradecían de forma tajante el actual rol protector de Carlos Antonio Vélez.

En el pasado, mientras otros profesionales de la medicina o el deporte —como el médico Héctor Fabio Cruz— enfrentaban retractaciones legales coordinadas por firmas de abogados por llamar “vago” al jugador, Vélez presumía públicamente de increpar al futbolista en hoteles de Madrid, cuestionándole sus constantes roces con directores técnicos de la talla de Zinédine Zidane, Rafa Benítez o Claudio Ranieri.

Asimismo, Vélez fustigó de forma sistemática las finanzas de los convocados a la Selección Colombia, ventilando las millonarias sumas de viáticos diarios y premios dobles que otorgaba la Federación Colombiana de Fútbol (como los 40 millones de pesos por partido ganado frente a Chile) frente a lo que él denominaba un “rendimiento mediocre”.

Incluso, llegó a tildar de “bobo” al jugador por no retirarse antes, acusándolo de cobrar fortunas por jugar escasos 95 minutos al mes en clubes internacionales.

 

Carlos Antonio Vélez se fue contra quienes politizaron el video de James y  lo defendió: “No nos metan en el estiércol en el que viven” – Publimetro  Colombia

 

La razón detrás del repentino cambio de parecer del periodista ha sido vinculada por analistas de medios con una marcada agenda político-empresarial.

Diversas plataformas de información revelaron que Vélez ha comenzado a utilizar sus franjas de comentarios deportivos en televisión para emitir consignas políticas implícitas, instando a las audiencias a votar contra “el caos y la corrupción” del gobierno actual.

Anteriormente, Vélez tildaba a James de ser un jugador inmaduro que se ganó la lotería y un conformista por terminar jugando en ligas menores como la de Qatar, criticando además al técnico Néstor Lorenzo por convocarlo por puro “capricho”.

Sin embargo, su discurso actual dio un vuelco total al asegurar que el futbolista simplemente no escuchó a la joven y que las imágenes están siendo utilizadas por “bodegas políticas que muelen estiércol”.

La opinión pública atribuye este viraje a los nexos que unen a la familia Vélez con sectores de la oposición radical.

Se ha recordado el negocio inmobiliario en el que el abogado Abelardo de la Espriella transfirió un lujoso apartamento en Miami —valorado en más de dos millones de dólares— al hijo del comentarista, el también periodista Luis Carlos Vélez, por una suma considerablemente menor (1,2 millones de dólares), transacción calificada en su momento como un “gangazo”.

Para los críticos de los medios colombianos, la ceguera voluntaria de Carlos Antonio Vélez ante la actitud desatenta de James Rodríguez responde únicamente al origen familiar de la menor afectada.

El público recrimina al analista que su criterio periodístico esté supeditado al sesgo personal, prefiriendo incurrir en severas contradicciones profesionales antes que ceder un milímetro de terreno en su confrontación ideológica cotidiana.

 

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